Lecturas recomendadas XVI (julio 2018)

Antes de comenzar, me gustaría recomendar muy especialmente las dos últimas antologías editadas por Mariano Villarreal: El viento soñador y otros relatos, dedicada a la fantasía, y Ciudad nómada y otros relatos, centrada en la ciencia ficción. Si el estupendo criterio que ha demostrado Mariano en anteriores recopilaciones no os parece suficiente garantía, espero que os termine de convencer el que en ellas podéis encontrar relatos inéditos de seis autores de este blog. Y pasemos al resto de títulos:

. La tarde dorada, de Andrzej Sapkowski (Bibliópolis; traducción de José María Faraldo; ilustraciones de Emilio y Jesús Gallego): Aunque esté narrada por el gato de Cheshire, comparta protagonistas con Alicia en el País de las Maravillas y tenga unas preciosas ilustraciones, esta breve novelita (más bien relato largo) no es en absoluto un libro infantil. Con su habitual humor mordaz, el autor polaco se marca una hilarante vuelta de tuerca del clásico de Lewis Carroll, salpicándola de detalles reales de la vida del propio Carroll (que además tiene una aparición estelar como un personaje más), y en la que, a pesar de su brevedad, cabe incluso una buena dosis de psicoanálisis. Muy divertida y recomendable.

. Selected Stories, de Mark Valentine (The Swan River Press): Una antología de relatos verdaderamente deliciosa. La mayoría de los cuentos que he leído de este autor transcurren en regiones pertenecientes a los grandes imperios de los siglos XIX y XX, en muchos casos durante los estertores de los mismos, y así ocurre con gran parte de los recogidos en este volumen. En muchos de ellos está presente un componente, si no de fantasía al uso, más bien de extrañeza, aunque no en todos. Lo que sí comparten todos ellos es una atmósfera evocadora, una prosa cuidadísima y un tanto arcaica, una sutil ironía y unas historias melancólicas protagonizadas por personajes bastante corrientes, e incluso anodinos. Con estos elementos, el autor compone pequeñas maravillas como «The Mascarons of the Late Empire», «The Bookshop in Nový Svet» o «The Dwan at Tzern», por citar algunos de mis favoritos. Por desgracia, creo que Valentine está inédito por aquí. Ojalá alguna editorial se anime pronto a traducirlo, porque realmente lo merece.

. And Then There Were (N-One), de Sarah Pinsker (Uncanny Magazine): Sin duda una de las novelas cortas que más he disfrutado en bastante tiempo. Esta historia de ciencia ficción se desarrolla en una convención que se celebra en un hotel aislado, y a la que son invitadas docenas de Sarahs Pinsker de distintos universos alternativos, todas ellas con muchos puntos en común, pero con vidas que se han bifurcado en algún momento más o menos lejano. Durante la convención, una Sarah Pinsker es asesinada, y la asesina tiene que haber sido otra de las Sarahs Pinsker allí presentes. La protagonista es una Sarah Pinsker que trabaja como investigadora para una agencia de seguros, y a la que se le pide resuelva el caso. Pero el misterio y la investigación es un mero mcguffin, y lo que se disfruta realmente es todo el juego que le da a la autora la premisa de ciencia ficción de la historia. Original, divertida y merecedora de todas las nominaciones (Hugo, Nebula, Locus y Sturgeon) que está recibiendo. Y se puede leer gratuitamente online.

. Los virreyes, de Federico de Roberto (El Acantilado, traducción de J. R. Monreal): Si os gusta El gatopardo, de Giuseppe Lampedusa, que no se os escape esta novela mucho menos conocida pero no por ello menos interesante. Por sus más de 700 páginas pasan los miembros de tres generaciones de una familia aristocrática de Sicilia durante la segunda mitad del siglo XIX. Todos ellos irán capeando, cada uno como mejor puede y sin reparo alguno a la hora de zancadillearse entre ellos, los drásticos cambios que se sucedieron en Italia durante esas décadas tan críticas en la historia del país. Una novela coral, con personajes muy bien construidos y una prosa exquisita (al menos en la traducción, que me ha parecido soberbia). Y lo dice alguien que no siente predilección por la novela histórica.

. Ill Will, de Dan Chaon (Ballantine Books): Sin llegar a ser una novela de terror, esta es una historia inquietante y muy oscura, de ahí su nominación a los premios Shirley Jackson. Su protagonista (aunque existen varios narradores y líneas temporales) es un psicólogo con dos hijos, cuyos padres fueron asesinados siendo él un niño. Su hermano adoptado, que fue acusado del crimen, sale ahora de la cárcel, treinta años después, tras haber quedado demostrada su inocencia. Y justo también ahora comienzan a producirse una serie de muertes que podrían estar relacionadas entre sí y también con aquel crimen. Sectas satánicas, drogas, personajes traumatizados, complicadas relaciones familiares, sentimientos de culpabilidad y mucho más se entremezclan en esta historia que engancha, que se permite experimentos formales en algunas de sus partes, y que cuenta con un protagonista muy bien perfilado aunque, como iremos descubriendo, no muy confiable.

. The Box Jumper de Lisa Mannetti (Smart Rhino Publications), e Infiltrado, de Connie Willis (Ómicron, traducción de Pedro Jorge Romero): La costumbre de elegir libros al azar de entre los que llevan años olvidados en la pila me ha llevado a encontrarme leyendo casi en paralelo dos novelas cortas en las que sus protagonistas tratan de desenmascarar y dejar en evidencia a falsos médiums. Además, en ambas desempeñan papeles importantes personajes reales. Hasta aquí las semejanzas, porque a partir de ahí las dos autoras optan por planteamientos radicalmente distintos. La novela de Mannetti, finalista de los premios Shirley Jackson y Bram Stoker, está protagonizada por Houndini, aunque narrada por la que es su ayudante y mano derecha. Con un tono oscuro y una estructura compleja y fragmentada que obliga al lector a estar muy atento, cuenta con el aliciente de la aparición de Arthur Conan Doyle, un tanto crédulo en relación a estos asuntos, como bien sabemos. Por el contrario, la novela de Willis es amena y nada exigente, tiene bastante humor y puede ser disfrutada por cualquier lector, de ahí que no resulte sorprendente su premio Hugo en 2006. Si tuviera que elegir una, me quedaría sin ninguna duda con la de Mannetti, pero reconozco que el morbo de la comparación odiosa me ha hecho disfrutar más de la lectura de ambas, además de haberme llevado a incluir la novela de Willis en esta entrada. En resumen, dos obras muy distintas sobre un mismo tema, aunque ambas pueden tener su momento y público, que en el caso de la segunda ni siquiera tiene que ser aficionado al género.

 

Voy a cerrar esta entrada con varias recomendaciones cinematográficas, aunque ajenas por completo al género. Recientemente he disfrutado de mi ciclo privado de grandes musicales clásicos desconocidos (para mí), que me ha permitido descubrir algunas joyitas que en mi opinión no son tan conocidas como se merecen. Tal vez no lleguen al nivel de Cantando bajo la lluvia (mi musical favorito), pero El pirata (Vincent Minnelli), Bésame Kate (George Sidney) o Siempre hace buen tiempo (Stanley Donen y Gene Kelly) me han hecho pasar unos ratos estupendos. Y, como colofón, el documental Érase una vez en Hollywood. Solo por contemplar la única ocasión en que Gene Kelly y Fred Astaire bailaron juntos, o a Cary Grant o Clark Gable en números musicales, ya merecería la pena; pero es que ofrece mucho más.

Y una segunda recomendación cinematográfica. Eva quiere dormir, de Tadeusz Chmielewski, es la película que en 1958 le arrebató la Concha de Oro del festival de cine de San Sebastián a Vértigo, de Alfred Hitchcock. Tal vez se deba a esto el que este film polaco sea visto con malos ojos por algunos críticos, pero a mí (que confieso no ser una gran fan de Vértigo) me ha parecido una peliculita divertida y muy disfrutable.

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La paradoja de la señora Zenón, de Ellen Klages – Especial ultracortos X

Ellen Klages es una escritora estadounidense que a lo largo de sus veinte años de carrera ha publicado tres novelas, un par de novelas cortas y numerosos relatos. Con uno de estos, Basement Magic, obtuvo el premio Nebula en 2005, y con Wakulla Springs, novela corta escrita a cuatro manos con Andy Duncan, ganó el World Fantasy Awards en 2014. Portable Children, su primera colección de relatos, fue también finalista del World Fantasy Awards, y su segunda colección, Wicked Wonders, es una de las nominadas a los premios Locus de este año. A pesar de todo lo anterior, me temo que hasta el momento su obra sigue inédita por aquí.

La paradoja de la señora Zenón (Mrs. Zeno’s Paradox) se publicó en 2007 dentro de la antología Eclipse One, editada por Jonathan Strahan, y también está incluido en Wicked Wonders. Según cuenta la propia Ellen, este relato se le ocurrió al observar que cuando llega el momento de pedir el postre en un restaurante, siempre hay alguien que busca un voluntario para compartirlo con él. Y la relectura de Dorothy Parker le permitió encontrar, no solo el tono y la voz adecuados para el cuento, sino a las protagonistas del mismo, dado que Annabel y Midge las tomó prestadas de Nivel de vida (The Standard of Living), un relato de Parker. Si a lo anterior le añadimos unas gotitas de ciencia, el resultado es esta original historia que espero os sepa a poco y os anime a seguir descubriendo la obra de esta autora.

Como digo siempre en las entregas de este especial, no quiero alargarme más que el propio cuento, así que vaya ya simplemente mi agradecimiento para Ellen. Thanks a million, Ellen!

ACTUALIZACION I: Ya tenéis disponible para descargar desde aquí el fichero con los formatos para ebook (EPUB, FB2 y MOBI). Gracias una vez más a Johan y Jean por hacerlo posible.

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La paradoja de la señora Zenón

Ellen Klages

Annabel ha quedado con Midge con la intención de darse un capricho.

Entra en un pequeño café en el barrio de Mission District de San Francisco: paredes cubiertas de llamativos grafitis y baristas displicentes luciendo múltiples piercings. A veces se trata del local de la cadena de restaurantes Schrafft’s que hace esquina entre la Calle 57 y la avenida Madison, justo después de la guerra, las camareras ataviadas con uniformes negros de almidonados puños blancos. En una ocasión es una patisserie de la rue Montorgueil, donde el estruendo de la artillería prusiana dificulta la conversación.

Al entrar en el restaurante escudriña las mesas en busca de Midge, que todavía no ha llegado.

Annabel se sienta y pide un expreso. Pide té con leche. Espera a que llegue Midge para pedir, por cortesía.

Midge llega. Es joven y lleva ropa barata, un abrigo de cachemira, zapatos de tacón de aguja que tac-tac-taconean sobre el suelo de mármol. Tiene el cabello del color de los narcisos marchitos, liso y oscuro, peinado a la perfección. Arrastra las deportivas por el suelo de madera desgastado.

Da un beso al aire cerca de la mejilla de Annabel.

―¿Llego tarde? ―pregunta.

Deja el bolso en una silla libre. Sus contenidos repiquetean y tintinan, restallan y crujen.

―No sabría decir ―dice Annabel. Una mentirijilla, un detalle con una querida amiga.

Aparece el camarero.

―¿Qué va a ser?

Annabel responde y Midge apostilla:

―Para mí lo mismo, por favor.

―¿Sabes qué? ―añade Annabel―, se me antoja alguna cosita dulce.

―Uy, yo no debería.

—Nada empalagoso, nada demasiado refinado. ¿Qué tal un brownie?

—Lo que te apetezca. Yo solo tomaré un bocado.

―¿Estás segura?

—Totalmente. ―Midge se da unas palmaditas en la cintura―. El bocadito más minúsculo posible.

El brownie llega en un plato moderno y colorido, en una servilleta plegada, en una preciosa bandejita de porcelana del siglo XVII. Las dos mujeres lo contemplan: de un tono caramelo oscuro, la superficie glaseada, agrietado como Arizona en julio, espolvoreado con azúcar glasé. [No se vayan todavía, aún hay más…]

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Das Steingeschöpf, de G. V. Anderson

G. V. Anderson es una prometedora autora británica que hasta el momento ha publicado media docena de relatos. A pesar de lo breve de su obra, su cuento Das Steingeschöpf, que además suponía su debut como escritora profesional, consiguió alzarse en 2017 con un galardón tan importante como el World Fantasy Awards. Y, nada más y nada menos, es este relato el que tengo el gran honor de compartir con todos vosotros.

Das Steingeschöpf apareció en diciembre de 2016 con este mismo título en la revista Strange Horizons (donde se puede leer o escuchar), y quedó en segunda posición en la encuesta anual de los lectores de esta publicación. Tal como digo, meses más tarde ganó en la categoría de relato el prestigioso World Fantasy Awards, es decir, el premio Mundial de Fantasía. Se trata de una historia emotiva y sutil protagonizada por un oficial novato de un peculiar gremio en la Alemania de 1928, de ahí las expresiones y palabras en alemán que salpican el texto, cuyo significado aproximado podéis encontrar en un breve glosario que he incluido al final del mismo, que os aconsejo encarecidamente consultar.

Tras 26 monos, además del abismo, de Kij Johnson y Viaje al Reino, de M. Rickert, este es el tercer ganador del World Fantasy Awards que podéis disfrutar en el blog. Espero que no dejéis escapar la oportunidad de leerlo y que os guste tanto como los anteriores. Por mi parte solo me queda agradecer a la autora su amabilidad y desearle mucha suerte en su carrera literaria. Thanks a million, Gemma!

ACTUALIZACION I: Ya podéis descargar pinchando aquí el fichero con los formatos para ebook (EPUB, FB2 y MOBI) del cuento. Gracias una vez más a Johan y Jean por su colaboración en estas labores, y también a Pedro Belushi por la ilustración, por supuesto.

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Das Steingeschöpf

G. V. Anderson

Hacía poco que me habían ascendido a oficial cuando el Gremio de Schöpfers me asignó mi primer encargo, en 1928. Frau Leitner había escrito desde Baviera solicitando una pequeña restauración; de modo que tomé el tren que salía de Berlín rumbo al sur y, tras dos trasbordos, bajé al final de la línea en un pueblo encajonado entre los pliegues de las montañas. Un hombre zarrapastroso me estaba esperando con un carro tirado por un caballo. Iluminados por un farol ascendimos por un empinado camino helado hasta llegar a la puerta principal de una vieja casa de madera.

Reinaba la oscuridad y el silencio. Al bajar de un salto, la nieve crepitó bajo mi peso y, cuando me giré para dar las gracias al carretero, él ya había chasqueado la lengua al caballo y estaba girando el carro, evitando cruzar su adusta mirada con la mía. Escupió un gargajo negruzco en mi dirección, que aterrizó con un suave plof sobre una de las botas que el gremio me acaba de entregar.

No debería haberme sorprendido, pero me sorprendió, como siempre: ni el estatus de Schöpfer me podía proteger contra eso. Tenía el cabello rizado, la frente prominente y los ojos oscuros y saltones. Un objetivo claro. Deseé gritar a esa espalda que se alejaba que yo también había llevado mis buenas dosis de harapos, que mi atuendo impecable no se debía a una conspiración judaica. No obstante, huelga decir que me tragué mis palabras, como de costumbre. Saqué un pañuelo y me arrodillé para limpiar la bota.

Los crujidos de las ruedas del carro ya se habían apagado para cuando, a duras penas, conseguí llegar a la puerta de la vivienda.

Llamé; una mujer de ojos polícromos, de los colores de un martín pescador, abrió la puerta.

Wer sind Sie?

—¿Frau Leitner? —pregunté yo a mí vez—. Vengo de parte del Gremio.

Ella retrocedió para franquearme el paso. Me incliné al pasar bajo el dintel; las vigas del techo bajo me obligaron a mantenerme encorvado.

—Gracias por venir, Herr Schöpfer —dijo ella, su voz llena de chasquidos, áspera y crepitante.

—Por favor, Herr Hertzel está bien —la invité a omitir el título formal—. Siento llegar tan tarde. El viaje me llevó más de lo esperado. [No se vayan todavía, aún hay más…]

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La ecuación del trébol negro, de Zach Shephard – Especial ultracortos IX

Zach Shephard es un escritor residente en el estado de Washington donde, entre otras actividades, se dedica a la literatura, centrándose sobre todo en la ciencia ficción y fantasía. De las docenas de relatos que ha escrito hasta el momento, alrededor de una veintena no solo se han podido leer en la nevera de su madre sino que han aparecido en revistas como The Magazine of Fantasy & Science Fiction, Abyss & Apex, Galaxy’s Edge o Daily Science Fiction, así como en diversas antologías.

La ecuación del trébol negro (The Black Clover Equation) se publicó en 2017 en la revista Flash Fiction Online.  No me atrevo a asegurar que pueda encuadrarse en la ciencia ficción, a pesar de la relevancia de las matemáticas y otras ciencias en la historia, pero sí tengo claro que se trata de un cuento de humor, género que Zach cultiva con asiduidad, como demuestra el que esté presente en tres de las entregas de la serie de antologías humorísticas Unidentified Funny Objects, editada por Alex Shvartsman.

Espero que este relato os consiga arrancar unas cuantas sonrisas, ahora bien, para comprenderlo y disfrutarlo plenamente tal vez os convenga saber que:

. en el mundo del teatro anglosajón se considera que trae mala suerte mencionar el título de la obra Macbeth, de ahí que siempre se refieran a ella como «la obra escocesa»

. los leprechauns son unos duendecillos irlandeses que traen buena suerte

. si en Estados Unidos te encuentras por la calle un penique cara arriba, vas a tener suerte

. para algunas culturas asiáticas, un león con la boca abierta trae mala suerte

. por el momento no hay nada que apunte a que un pudin influya en la suerte

Vaya por último mi agradecimiento para Zach, por permitirme compartir este cuento con vosotros y por su amabilidad en todo momento. Thanks a million, Zach!

ACTUALIZACION I: Que sea un cuento breve no es excusa para que no tengáis disponibles los habituales formatos para e-book (EPUB, FB2 y MOBI). Así que ya los podéis descargar desde aquí. Gracias como de costumbre a Jean y Johan por su colaboración.

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La ecuación del trébol negro

Zach Shephard

9 noviembre, 2018

Importante avance hoy. A pesar de mis temores, experimento éxito total; tras pasar bajo escalera con pata de conejo en mano, impacto de rayo yerra. Distancia medida entre mi cuerpo y marca chamuscada en suelo: 2,7 metros. Previsión meteorológica indicaba probabilidad de caída rayos, incluso antes de comienzo de pruebas; por tanto, escapar por los pelos debería considerarse caso de «buena suerte».

Conclusión: pata de conejo ligeramente más potente que escalera. Repetición mañana junto al teatro local, mencionando la obra escocesa al mismo tiempo.

 

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10 noviembre, 2018

Quemaduras no demasiado graves. Mayoría de huesos intactos. Médicos consiguieron reanimar el corazón al tercer intento (dos menos que ensayo anterior). Enfermeras encantadas de verme de nuevo, aseguran gustarles mi entusiasmo. He pedido a Shauna me trajera gato negro y trébol de cuatro hojas, ofreciendo generosa recompensa. En lugar de eso he conseguido un pudin. No estaba muy allá.

 

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11 noviembre, 2018

Alta en hospital hoy. Listo para retomar investigación. Factores de buena suerte pendientes de verificación: trébol de cuatro hojas; leprechaun (un duende irlandés de esos); fúrcula (o sea, un hueso de la suerte); penique cara arriba. Factores de mala suerte pendientes de verificación: gato negro, paraguas en interior, martes 13 y boca de león abierta. (Nota: llamar a África, hacer pedido).

Resumen de valores positivos/negativos de suerte hasta el momento:

Pata de conejo: +12.

Pasar bajo escalera: -10.

Mencionar obra escocesa: -30.

Herradura: +7 (solo +25 para caballo entero; parece existir algún tipo de descuento al aumentar la cantidad).

Pudin de hospital: -2 (sabor no parece ser factor relevante, de ahí índice moderado). [No se vayan todavía, aún hay más…]

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