No res, de Jeff Noon

Jeff Noon es un autor al que creo que todos los seguidores de este blog ya conocéis, dado que con anterioridad hemos tenido dos de sus cuentos por aquí: Destino cero y La llave del gabinete de la noche. Y, como este último fue el ganador en el apartado de relato favorito de nuestra última encuesta anual  (ex aequo con otra de las obras de la tercera temporada que en su momento anunciaré), tengo el placer de compartir con todos vosotros un nuevo cuento suyo.

No res (No Rez) fue publicado en 2015 en el número 260 de la revista Interzone, y ha sido uno de los finalistas de los premios British Science Fiction Awards de este año. Es un original relato de ciencia ficción con un toque un tanto experimental en su forma, y supone el espectacular regreso al género de este autor tras un paréntesis de varios años durante los que no había publicado nada por los cauces editoriales tradicionales, aunque de nuevo os recomiendo que, si vuestro inglés os lo permite, no dejéis de seguir su cuenta de Twitter donde tuitea verdaderas joyitas hiperbreves. También me gustaría aprovechar para destacar que recientemente acaba de publicar su primera novela tras dicho paréntesis. Se trata de Mappalujo, escrita en colaboración con Steve Beard.

Y, ya por último, enhorabuena a Jeff por el resultado de la encuesta y, sobre todo un millón de gracias por su tremenda amabilidad, porque no solo me ha cedido este tercer cuento de mil amores, sino que también ha contestado y aclarado todas mis dudas relacionadas con la traducción del mismo, que no ha sido sencilla. Thanks a million, Jeff!

ACTUALIZACION I: Ya están disponibles aquí los formatos para ebook (EPUB, FB2 y MOBI) de este relato. Muchas gracias una vez más a Jean y Johan por la colaboración.

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No res

Jeff Noon

Despertar igual todas las mañanas,            en la oscuridad

La oscuridad      del ojo

Esperando      que con el día           llegue, el primer

pixelillo

Ya,    ya está ahí      brillando,    ahora ya más, cuadraditos de    luz verde

formando números

7:15    el reloj

ahora naranja ahora amarillo, blanco, rojo

un píxel por centímetro cuadrado, y ahora      cuatro, ocho, dieciséis

adelante, apartando a un lado el sueño,    mi mundo acomodándose en mi    visión:

¡ay!, mis queridos cuadraditos y cubos de    luz y    color,    agrupándose, haciendo resplandecer la habitación    ante mis ojos. Mi visión parpadea con un plic

> QUEREMOS SER SU BANCO. MÁXIMA GARANTÍA Y SEGURIDAD. TARIFAS REDUCIDAS PARA CLIENTES DE RES BAJA

¡Joder!,    primer pop-up, apenas despierto. Siempre son los    jodidos sacacuartos    los que atacan desde primera hora, cabrones

borrarlo con un parpadeo, ojalá pudiera

Arriba. Vestido.    Gruñido para Tom cuando sale del    baño    su pálida piel borrosa (menos mal).      He soñado, ¿verdad? Sí ¿con qué? Raro, no suelo    soñar. Al parecer demasiados pocos píxeles    en el cerebro, se contagia,      o eso dicen:

Tal como ves    el mundo,   así    piensas en    él

> NO DEJES QUE TUS OJOS SUFRAN LA FEALDAD. MUNDOVISION BRILLO DORADO: EL MEJOR SISTEMA DE FILTRADO DEL MUNDO. DEMO DISPONIBLE

Sí, pilla esa demo. Un subidón de cinco segundos de Alt-Res.           Resérvala para más tarde, guárdala      con las otras. Bonita colección    ya y, quizás,      si ves a Katie un día de estos la uses entonces.    Quizás…

Ahora a la calle. En la bici. La gloria. Ya están aquí los píxeles extra del incremento de res cortesía de la empresa.    Y aquí estoy, pedaleando por la ciudad, capturando el mundo con    mis siete cámaras,    robando el mundo, transmitiendo el mundo en directo a la oficina central y de allí a los grandes centros de datos,      en el extranjero, o allá en los confines, tengo entendido,    bloques gigantes de hormigón llenos de máquinas, de luces parpadeantes. Se oyen historias, que solo      un par de personas se encargan de todo mientras   la información recogida de la nación      fluye y crece y burbujea y sale disparada alejándose sin dejar de circular    por la web, la trama de nuestras vidas, y aquí y ahora, yo a toda velocidad por las calles en mi pixel-bici, soy el buscador de de ¡de vida! ¡Joder!, subidón de la leche, igual que en esos    juegos a los que solía    jugar, los de disparar en primera persona, genial, así de golpe, el mundo estallando frente a mí en luces y colores y muros de sonido [ *** ] ¡Uf!, ¡por los pel os    ! Un coche rojo zumbando por el borde de mi campo vis ual, un repentino fundido    a negro,    ¿qué coñ   o ? Jod er ¿Por qué    ?, digo yo. Casi me la pego.

> CIUDADANO, RECUERDE: SE ES LO QUE SE VE

Tengo que… Leches. Qué acojone. Tú sigue pedaleando, pedaleando. Tengo que comentárselo a esa tecnofriki de     Bella: menuda vida tan rara    lleva,      en su zulo sombrío, pegándole a la bebida todo el santo día, con ese rollo de que un día va a dar con la mierda esa del hiperpíxel y todos esos    chismes tan raros que monta… Uf ya está volviendo… sí, ya veo bien    sí, mejor ahora. Un poco. De vuelta a la normalidad, a seguir capturando la ciudad con mis objetivos, mientras monto en mi bici,    zigzagueando por entre los coches    como jamás ningún otro ciclista, nunca jamás, ¡miradme todos!

> TITULARES: HOY EN EL PARLAMENTO SE DEBATIRÁN NUEVAS LEYES SOBRE LA ALTA RESOLUCIÓN…

Adelante. Mi ciudad, hoy seré tus ojos, te ensalzaré en mi flujo de datos, continuo,    toda tu miríada de píxeles iluminándose al unísono.

> LOS DISIDENTES CONFIAN EN PODER CONSEGUIR CIERTO GRADO DE PRIVACIDAD PARA LA CIUDADANÍA, PERO LOS REPRESENTANTES DE LOS GRUPOS EMPRESARIALES…

Cuántos pop-ups visuales hoy… Ojalá pudiera permitirme una mundovisión mejor y más limpia. Vale. Contrólate. Ve con cuidado.

> … PRESIONAN PARA QUE SE LIBEREN PÍXELES EXTRA EN LA REALIDAD

En el pasado fuimos cazadores, luego recolectores.    Luego obreros. Luego proveedores de servicios.    Ahora streamers, internautas, usuarios, hojeadores de la red. Cazadores de píxeles, yonquis de las imágenes, fanáticos de la hiperrealidad, soñadores. Buscadores de la resolución dorada, esa visión que te proporciona tu vida en su integridad, solo belleza, pura, limpia y filtrada de todo dolor, toda fealdad, todo sufrimiento    y duda. ¡La gloria!, ¿te imaginas?

> Y AHORA LAS CIFRAS DE PÍXELES PARA HOY, PROPORCIONADAS POR EL INSTITUTO DE METEOROLOGÍA A LAS 8.00…

Yo soy mi punto de vista, mi PDV, nada    más

> BORROSIDAD ESPORÁDICA Y MÁS TARDE COBERTURA CON BUENA RESOLUCIÓN. EN EL SUR ES POSIBLE QUE SE PRODUZCAN DESDIBUJAMIENTOS EN LOS BORDES, ASÍ QUE, SI SU RES ES BAJA Y ESTÁN EN ESA ZONA, EXTREMEN LAS PRECAUCIONES

Terminado el turno de la mañana, de vuelta a la central. Fuera de mi horario    Píxeles esfumándose de mi visión mientras aparco    la bici…    Nada de despilfarros,    no en el Ojo Inglés, el stream de realidad número uno del país,      actualizado      al segundo, ¡hasta el último   de los segundos!   en tiempo real.

Cafetería. Ahí está…      Katie, ¿verdad?    Cuesta, a veces    saber, recién desmontado de la bici, ajustándose a   los   niveles   de res más bajos. Despampanante. Siempre consigue los mejores streams…      Monta una señora máquina, recoge más realidad que cualquiera de nosotros.    Podría invitarla a salir,    quizás

Debería, sí.           Gastar todas las    demos que tengo guardadas en   una noche alucinante, ¿te imaginas?

> ¡LA RESOLUCION ES DINERO! SÉ RICO EN IMÁGENES, HOY MISMO. TE LO MERECES

Sí   Tocar   su carne,    ¿te imaginas?   y sus ojos, viendo mi cara, nítida, llena de belleza, a mí ¿te imaginas? Sí, compartir las demos (tengo guardadas unas doce)    Visión mutua:   dos PDV contemplando el   esplendor   del   otro, ¿te imaginas?, vida,    como podría ser vivida

Menudo orgasmo   ¿te imaginas?: hasta la última de las doce demos tomadas    de golpe   ¡Pum! La bomba.

Mierda, está ¡eh! ¿cómo? Joder    me está hablando… Sus palabras, entrecortadas como las mías… probablemente comparta    mi nivel de res,   genial, mejor    así, lo dicen todos: limítate a tu    propio nivel de res, porque…      Nadie quiere    imaginarse a   a otra persona viéndolo    feo. Joder, no

> AVISO DE TU PROVEEDOR DE MUNDOVISION: EN ESTOS MOMENTOS ESTAMOS EXPERIMENTANDO FLUCTUACIONES EN LAS CAPAS DE REALIDAD SECUNDARIAS

Labios, moveos, respondedle: Claro, sí, por supuesto (sin decir realmente    nada,   nada    de    nada)   Pero fíjate ahora, en la bruma de mi PDV, sus ojos, cristales de hielo verde de pronto nítidos    como si me hubiera metido un chute de hiperrealismo,    gratis, ¡zas! Esos ojos, resplandecientes, tal como son…    ¡Uf!, se fue, la visión    el color.    Y ella también, caminando. Creo que la he    pifiado, pero tal vez se lo pida    otra vez    más adelante en unos    días, sí, me arriesgue…

¡Vamos allá! A toda leche por la calle en mi fiel máquina, a tope gracias a la visión cortesía de la empresa, volando, cantando como un loco,   todas mis cámaras abiertas de par en par para recibir el mundo, pedaleando sin parar, por entre los bosques que no dejan de crecer    de antenas de radio, desde donde se transmite el mundo todos los días, todas las noches, constantemente, la realidad actualizada, yo alimentándola, y alimentándome de ella, fundiéndome con ella, ¿te imaginas?: yo, limpio de toda fisura, pitidos, chisporroteos, borrones. Y un día, lo juro… Se acabarán los cuadraditos, los píxeles, se acabará toda esa mierda de la res baja, y encima implantes mejores, que sustituyan a esta porquería de lentes, que tengo desde cuándo, ¿desde los dieciséis? Joder. ¿De veras? ¡Lárgate, visión borrosa! Seré el rey número uno del Ojo que todo lo ve, ¡¡¡vais a ver!!! ¡Ah!, genial, será genial…

Luego. De vuelta en casa. Tommy    mirándome igual que siempre, como si lo supiera todo, como, guiño, guiño.  Siempre he sospechado   que  tiene más    píxeles, pero lo oculta, un pequeño alijo   propio, del que nunca suelta prenda, eso es algo    que odio,    pero cuando   me mira, es como si   me tuviera   calado,   como si fuera transparente, gracias a algún tipo de sofisticada   visión, estoy   seguro

> RECUERDA: ERES LO QUE VES. ERES LO QUE VES

El trabajo de Tommy: vender su imagen a compañías de texturas. De vez en cuando se lo reconoce, se lo ve un momento en paisajes de pixelmundos modelados, con marca de agua, una figura de pie, o paseando por un patio o por un puerto deportivo, un guaperas, una mano apuntando hacia el futuro, o hacia un barco, o hacia lo que sea, orgulloso, seguro de sí mismo, y tanto que sí, pero cómo me gustaría darle un puñetazo un día, cómo me gustaría…

¿Qué   coño soy   yo? ¿Qué aspecto   tengo ?   Espejo: solo veo lo que puedo ver, una cabeza pixelada con res de baja a media, filtrada por mis lentes.    Me pregunto: ¿qué aspecto   tengo    realmente?

A la calle.    Camina despacio. Una copa, la necesito… lo noto, me duelen   los ojos,   el mundo, la ciudad,    la luna llena, señales de tráfico, gente    toda borrosa, todos los pequeños cubos de vida    enredados, apelotonados, rompiéndose,    interferencias de estática,    la putada de mi nivel de res, y de mis tecnoojos cutres. Mira: un par de esos duendes-cámara flotantes    que bailotean    y dan vueltas sin parar    lanzándose a por mí, sus centelleantes objetivillos minúsculos deseando    capturar mi imagen, streamearme.      Cada vez hay más, últimamente se meten por todas partes, siguiéndote, siguiéndote…    los llaman el futuro de la mundovisión… algunas empresas de ciclocams ya se han ido a pique…   ¡joder!, ¿qué haría yo entonces, si…?

> ¿NECESITAS MÁS PÍXELES? ¡POR SUPUESTO QUE SÍ! TODOS NECESITAMOS MÁS PÍXELES. RECARGA YA MISMO EN NUESTRO PROVEEDOR MÁS CERCANO

Necesito más píxeles   sí   necesito más píxeles, ya mismo más píxeles…

Te inculcan el impulso de comprar. Los pop-ups lo consiguen a veces, pero ¿qué puedes hacer? Voy al quiosco de la esquina, a meterme una dosis de Baja, y mantenerla estable. Una puta semana hasta que cobre. Mucho antes ya voy a estar en las últimas, viviendo con cuatro o seis píxeles al día      un bufón con la visión desbaratada. Pero me siento como si    ya si ya se me acabara, ¿qué me pasa? Demasiados fallos técnicos.   Joder, cierra los ojos,    muévete en la oscuridad, sí,    descansa aquí, tranquilo    un rato, pero hasta   la oscuridad se está deshaciendo:    cubitos negros que se fragmentan    y se alejan deslizándose    por los confines de la grisura,    como si la noche se estuviera    desmoronando, desmoronando…

No soy capaz de enfrentarme al bar después de todo, demasiada gente, demasiados puntos de vista, todos sobre mí, y   mi imagen    ligeramente distinta en cada uno, según su nivel de píxeles y de los diversos retoques tecnológicos: el ruido, el caos de la visión.      Esos apagones hoy en la bici… A lo mejor no son   para nada culpa    del PDV de la compañía, sino a lo mejor   ¿no seré yo? Pero ¿qué? ¿Qué he hecho mal? ¿Vista enferma? Leches, espero que no, de verdad

La Luna   con su nauseabundo   brillo amarillo, el borde irregular… la farola cegándome, demasiado borroso, toda la gente figuras deformes y en colores chillones,   las chicas con vestidos   que deslumbran la vista, los tíos encendidos de odio, tambaleándose borrachos, mirándome, los rostros fluctuando,    deshaciéndose

Todos estamos atrapados en el tiempo presente, en cómo es,    este instante justo    este, ahora    y ahora, este instante, y este ahora    y ahora   ahora y ahora ahora ahora ahora   ahora no hay escapatoria ahora   y ahora… la puta madre, tengo que largarme,   calles demasiado ab arrotadas, demasiado información    para mi nivel de pix eles, no… puedo… puedo  …  no pued  o      fi ltrarlo com  o  es  deb   ido…

Un callejón sí aquí está oscuro,   mejor ahora, descansa,    respira, Aiden.   Aiden, Aiden, saldrás de esta… Te sigue un duende, objetivos tope brillantes, observándome… ¡DÉJAME EN PAZ! Tengo, tengo que agarrarlo   en el aire, no llego, no, inténtalo de nuevo, no, justo no alcanzo… con estrujarlo una vez lo   reventaría, imágenes derramándose   ¿te imaginas?, sí, bañándome las manos, solo con que… lo agarre,   nada, mierda… Media vuelta, corre, no te pares, sigue, estos callejones tortuosos … sin luces…

Espera, no tiene salida, una puerta metálica cerrada… la parte de atrás de un club, o algo por el estilo

Atrapado, sin escapatoria

Eres lo que ves, recuerda… en cada instante que pasa

Ahora,   y ahora y ahora   ahora   ahora

ahoraahoraahora ahora ahoraahoraahoraahoraahora

el duende me ha visto

me tambaleo, caigo

cómo…

se me nubla la vista

todo negro

[ *** ]

Ahoraahora  ahora  ahora  despierta… ¿qué?

Frío, en el suelo, encogido,      ¿cómo?

¿Cuánto tiempo?   ¿cuánto tiempo he estado   inconsciente? ¿Qué es ese    color rojo, una mancha de…    sangre sí sangre en mis manos? ¿Qué es eso? No veo bien, mira    mira ahora…

Un cadáver,    ¿quién? Inmóvil    frío, frío, tan frío    al tacto, no veo, un borrón, un chico, ¿o es un hombre? Sí    Joder   frío, muerto    mis manos, la sangre, ¿cómo ha    sucedido esto?

Vale, tranquilo, no te pongas nervioso,    venga venga venga contrólate. Observa. Respira. Fíjate bien. ¡Controla tus puñeteros píxeles, chaval! Mira. El cuerpo. ¡Concéntrate!

Vale. Un hombre. No me suena, la cara. Y lleno de sangre, igual que mis… manos.   No me suena de nada, vestido de gris, un hombre de negocios. ¿Cómo ha muerto? ¿Cuchillo?, ¿pistola? Pero no he oído nada… no, nada. No sé…

plic

Espera, con una demo lo apaño. Tengo alguna en el bolsillo, material   de fiar. Bolsillo. Sí,    ábrela y vacíala,    bien, por las sienes,      ay, mis pobres implantes de saldo… y ahora a tope con la visión, sí…

¡YA!

¡Ah!, qué maravilla de mundo de luz y color, tan nítido. El cuerpo. Tan nítido, tan presente, así filtrado. Sí, este ya no está en este mundo. Punto final. Heridas brutales, un arrebato, nada que hacer por él. Y ahí, en la punta de los dedos, como si estuviera alargando la mano para tocarlo, para cogerlo, para quedárselo. Qué es eso, una cajita negra [ *** ] Mierda. Oscuridad ya,    de golpe,    solo unos segundos, como siempre   después de una demo, oscuridad, hasta que vuelve la res baja    de costumbre.

El duende-cámara sigue flotando ahí,    vigilándome todavía…    He quedado registrado, me han visto, hay testigos…

Ruido. Sirenas, los polis,        y mis manos tan rojas, bañadas de sangre…    Tendré que… tendré que correr…

En casa ya. A salvo. Eso espero. Pero sigo temblando.    Ya he gastado otra demo más cuando llegué, lo primero, solo por el colocón,    el subidón de hiperbrillo, lo necesitaba,    como un trago de whiskey para los ojos.

A solas. Tommy ha salido. Bien…

> ¡HIPERBRILLO! ¡HIPERBRILLO! NADA FAVORECE TANTO AL MUNDO COMO EL HIPERBRILLO. CONTRÁTALO YA MISMO…

Ya estamos.      Visipops automáticos durante otra hora, seguro, castigo por utilizar    la demo. Así es como es, la vida.

La cajita. En mi cama. Sí, ahora mía. Robada. Metal negro, mate, guarnecida con filigranas de plata. Caliente al tacto.    Robada. ¡Dios!, ¿por qué? No es propio de mí, para nada. ¿Qué es?, me pregunto. Nada en el canal de noticias   todavía,   sobre el    cadáver. ¿Quién será?

¿Por qué   murió? Una agresión salvaje. ¿Tal vez fuera solo un robo que se torció? Pero ¿por qué dejar   la caja? Entonces   ¿es que no vale nada? Y digo yo… si yo… bueno, si la abro… no, no puedo abrirla, no se mueve, sellada, ¿no tiene por dónde abrirse? ¿Y esto? Mis dedos localizan un pequeño saliente, y aprieto… sonido siseante… sssssssss. Raro… No sien… Siento. Nada. Ahora a dormir, a dormir…

ERES LO QUE VES

Espera. Pero los duendes que nos siguen, ¿me siguieron? ¡Piensa! Y si me… grabaron ahí, si quedé registrado, en el callejón junto al cadáver. Rumores: que los duendes ven la realidad, la de verdad, el mundo tal como es, lo que nunca se ve, nunca se siente, nunca se oye, el mundo detrás del velo de píxeles… me pregunto qué, qué pinta tengo, ahí… Res cero, lo llaman,    NO RES. El mundo sin nada interpuesto, fríamente analógico, ay, da miedo, me dan, me dan escalofríos… náuseas. Las historias que corren sobre lo que queda, desnudo de píxeles: un lugar de suciedad, podredumbre, ruinas, malas hierbas, herrumbre, basura, polvo, silencio, el vacío, ratas, plagas, enfermedad, el Desierto de lo Real…

Arriba. Por fin he dormido bien, ese sueño, qué era, tan nítido, como si pudiera ver hasta el último detalle de la vida. Ni brumas, ni borrones, ni bordes que se deshacen. Extraño. En el sueño: mi rostro totalmente cubierto por una tela azul, ¿por qué? Me siento…

Lo que estoy  viendo ahora  la habitación… mi habitación, tan nítida. Tan vívida, resplandeciente, tan puñeteramente vívida, viva ante mis ojos, ante mis sentidos, mis manos tocando el tablero de la mesa, donde se siente hasta la última veta, todos los detalles al momento, filtrados primorosamente, alcanzando la excelencia. Perfeccionados, mientras… mientras voy percibiendo la habitación a través de mis sentidos: tan nítida, tan acogedora, coño, tan jodidamente acogedora, todo, mío, mi mundo, mío…

Bici. Joder, qué genial. La gloria. La calzada. La calzada es velocidad líquida y aquí voy echando leches tan a gusto calle abajo camino del punto de fuga que se mueve ante mí solo unos pocos pasos por delante como si lo pudiera pillar uno de estos días con solo seguir pedaleando así con solo seguir avanzando y refulgiendo sí este es el verdadero hiperbrillo el mundo más perfecto que jamás ha existido y yo estoy en él sí formo parte de él sin visipops ni uno solo yo mismo por el centro captando transmitiendo rozando apenas el asfalto y zigzagueando con total soltura por entre los vertiginosos coches nadie puede pillarme nadie puede detenerme, porque ahora por fin veo, sí joder siento el mundo en cada poro, y ahí, veo una figura, no tan nítida, borrosa, no, por favor, no te desdibujes, todavía no, déjame quedarme aquí en este mundo, en esta versión del mundo, pero qué raro, la figura se mueve, su silueta delante de mí mientras pedaleo, una mujer, parece, el rostro sin rasgos, cubierto con una tela azul ajustada, raro, sin apartarse en ningún momento de mí, ¿quién, quién es? [ *** ]   Vaya, despierto, dónde… en casa.

Pero no recuerdo cómo llegué aquí.

De vuelta a la normalidad. Res baja. La puta villacuadrados.      Con sus desmoronamientos de siempre.

La hora, mira la   hora. ¡La hostia puta!, hoy he faltado al trabajo, ¿verdad? Tan solo he estado pedaleando por las calles de la ciudad porque me apetecía, horas y horas.      Me pregunto qué habrán grabado las cámaras de la bici; me gustaría verlo. Se necesita un código. Sí, pero mereció la pena, faltar al trabajo,      solo por disfrutar del paseo en bici y del mundo mientras pedaleaba por él. Sin duda. ¿No lo habré soñado? ¿Qué dices? Joder. Bueno, solo quizás.

Pero ninguna mierda emergente por ahora. Nada del acostumbrado aluvión de anuncios y noticias de primera hora de la mañana. ¿Y eso por qué?

La caja. Sigue aquí. Me pregunto qué es, tal vez       algún tipo de invento, el futuro de la tecnología de perfeccionamiento de la recepción sensorial. ¿Qué tal otra vez?      No.      Contente, contente…

En casa de Bella. Charlando en la penumbra, sombras, su    rostro tras la refractamáscara,   contra, como ella dice,    los entrometidos rayos de los artilugios de publicidad segmentada, son invisibles, nanoduendes, o eso asegura ella, como motas de polvo en el aire, colándose por las grietas de las paredes, del techo, grabándolo todo, por todas partes…

Menuda chiflada. Aunque bueno…

Me da una dosis de corriente de píxeles, un chute de un minuto, algo que ha preparado ella a partir de material hackeado…   está bien, pero nada comparado con los efectos de la hipercaja, como la llamo. Pero no puedo contárselo. No, todavía no. Secreto. Pero ¿por qué? Solo para mí. ¿De verdad? Vale. ¿Es prudente? Hazte      el tonto. Di solo lo de los duendes-cámara: que necesitas acceder a una grabación, tal y tal      hora, lugar, cuando estaba en el callejón, ese momento desmayado, el muerto en el suelo frío, necesito    necesito saber qué sucedió…

El negocio legal de Bella es la venta de imágenes, toda una biblioteca que ha ido recopilando a lo largo de años: flores, campos, puestas de sol, cohetes despegando, bailarines medio desnudos, jugadores marcando goles, multitudes que ovacionan o que causan disturbios, lo que sea que necesites para     completar tu realidad.    Pequeños extras, accesorios para la vida. Algunas imágenes tienen marca de agua,  porque las ha robado, pero ¿a quién le importa?

Algunas de las mejores    cosas que he    visto en mi vida, en toda, toda mi vida…      tenían marca de agua. Como aquella vez con Katie, cuando yo… mierda, céntrate…

Siempre da gusto observar a Bella tirar abajo una protección, o abrir un resquicio para colarse, sus dedos en la consola, moviéndose, en realidad jugando, para ella es lo mismo… de vuelta al DOS, su sistema favorito, retrotecnología. La consola iluminándose bajo sus manos, la pantalla llenándose de imágenes, y allí, allí estoy yo… fíjate ahora…

Esa noche. La calle. Tal como me ven los duendes, pero qué raro, nada que ver con los rumores, sino un manchón gris por toda la pantalla, con    solo un    puntito aislado de res alta flotando de aquí para allá; explicación de Bella: una ley de privacidad o algo así, los duendes solo pueden enfocar    una    cosa    detrás de otra, lo considerado importante: yo, ahí, por ejemplo, por el callejón, siguiéndome… el final del callejón… una entrada, ahí, el cuerpo del hombremuerto, ahí, yo… mirando el cadávertambaleándome, esa sensación, me acuerdo…

Negro. Igual que yo, igual que yo entonces, esa noche, ahora la pantalla. ¡Plof!    ¿Qué? ¿Ahora qué? ¿Dónde? Bella teclea, maneja los controles, maldice. Nada. Pantalla muerta. Vacía. Cero revelaciones. Hasta… hasta que el mundo encaja de nuevo en su lugar, se vuelve a ver y yo aparezco otra vez en modo duende,    sirenas ululando en el cielo nocturno,      ululando, y yo, ese joven ahí, ese joven asustado con      sangre en las manos, yo, yo mismo, corriendo      corriendo…

Bella me advierte: alguien está protegiendo a la víctima. Lo han borrado. Me dice: Aiden, cielo, ten cuidado.

En casa de nuevo. Directo a la caja, no puedo resistirme. Imposible. Sí. Tengo que hacerlo. Qué ansias. Me escuece el recuerdo, tengo que volver a sentir esa sensación de vida,    bien cerca,    esa dosis de visión celestial, recibir ese flujo de colores y sonido y luz. Aprieto. Sssssssss. Sí, un ligero perfume. ¿Tal vez vapor de algún tipo? Sí. Me pregunto…

Esta vez caminando. Despacio, paso firme. Percibiendo la ciudad en toda su belleza, magnificada, soberbia, dondequiera que miro rebosante de píxeles hasta el borde, tantísimos, miles y miles, bien apretados, tan perfectamente dispuestos en el mosaico que no distingo las junturas, los bordes, solo la suave superficie de la vida, pero con los colores intensificados, la nitidez aumentada, el contraste fijado en su nivel más alto, y todo tan sumamente agradable de mirar, tan titilante, tan vívido, la gente sobre todo, la cara, el cuerpo, me cuesta mirarlos por miedo a que los globos oculares se me derritan ante una belleza tan radiante. Y esta es la vida tal como debería ser vivida, en el nivel más alto de PDV, aquí en este paraíso… [***] Como en un montaje con cortes discontinuos, de un instante a otro, y lo que se ha perdido entre ellos, no lo sé, no me importa, los anuncios con luces de neón destellan y brillan con rojos intensos y azules y dorados refulgentes el color de la música que se aleja flotando del anuncio, por encima de mí y a mi alrededor ahora, las palabras de la canción dejando bien claro su significado, pero solo yo las oigo, solo mi visión tiene suficiente capacidad para tal volumen de datos [***] Veo los duendes mientras me siguen bailando flotando como lo que son: los ojos siempre en vela del mundo, vigilando, el millón de ojos de la ciudad, vigilando vigilando vigilando seleccionando objetivos… y qué sucede cuando todos los ojos se cierran al mismo tiempo, sí ¿entonces qué? [***] Entre la multitud solo a una persona se la sigue viendo borrosa, la figura azul de nuevo, apareciendo y desapareciendo como si existiera entre los píxeles, como si pudiera haber otro nivel de resolución más allá de este, pero ¿cómo va a haberlo?, ¿cómo va a ser el mundo más perfecto que esto? Y sin embargo allí está ella, observándome, y ahora se mueve, la mujer, su rostro sin rasgos, cubierto con algo azul, también todo su cuerpo, azul, tela azul, de la cabeza a los pies, cuando se gira como para mirarme, pero tiene los ojos tapados, y entonces echa a andar y yo la sigo, lo intento, sí…

Ahora hecho polvo. Hecho polvo. Me siento. Destrozado. Sin la res alta. Perdido. Desposeído. Sin rumbo. El efecto dura alrededor de una hora, de media. Pero no puedo dejar de usarla. No puedo. ¿Se gastará, algún día? Horror. Sea lo que sea, ¿se acabará el vapor de la hipercaja? Se tiene que acabar, a la larga. Y entonces, y entonces ¿qué? ¿Cómo volveré a enfrentarme de nuevo al mundo, así, en esta cloaca de res baja?

Una o dos veces: breves fogonazos de res alta,      pero luego      nada, qué    crueldad…

¿Hacia dónde nos encaminamos, y de buen grado?, me pregunto. Nos encaminamos hacia el interior del objetivo de la cámara, una sonrisa jubilosa en el rostro, los ojos ahítos de realidad streameada, siempre cambiante, siempre, siempre cambiante, dónde nos lleva ese camino, me pregunto…

Tommy ha vuelto, lo oigo. El portazo. Por qué no entra, vaya… qué raro, no es típico de él, ni llama, ni grita, ni historias de sus conquistas, ni de los siempre maravillosos viajes en los que su imagen se ha embarcado hoy por Tierra Texturizada… Vaya… ¿cómo?, no es él. ¿Quién?

Dos. Desconocidos. Hombres.      Morenos. ¿Y esto? Se apagan la luces. ¿Qué? ¿Qué quieren? No… no los veo. Joder. Tengo, tengo que largarme de aquí… ya…

Ruidos, pisadas, un gruñido. Mi cuerpo doblándose cuando recibe el primer golpe. Estómago. Crac. Joder, en la cabeza, algo pesado, dónde… no puedo, tengo que moverme, tengo que arrastrarme…

Buscan mis implantes… los arrancan…

Otro golpe. Píxeles dando botes en mis ojos, rompiéndose, la habitación se deshace y yo me derrumbo, sin forma de saber hacia dónde moverme, sin mundo, sin habitación, solo formas mientras los píxeles van desapareciendo, un baile demente mientras los dos hombres dan vueltas alrededor de mí, tengo que plantar cara, pero disponen de algún tipo de visión mejorada, ambos, lo noto: saben todo sobre mí, dónde golpear, cómo engañarme, cómo defenderse, su PDV resplandeciente de potencia, ¿te imaginas?

Tengo que… ¡crac! Demo. Utilízala. Ya mismo. Chispas, destellos, de pronto, ¡listo! El primer hombre, ¡ahí! Embisto y retrocede tambaleándose [***] mierda, oscuridad, ahora dónde, dónde, crac, otra. Demo, rebusco… venga venga venga ahí está el hombre, el segundo, arremeto contra él, empujándolo con todas las fuerzas que me quedan, contra la pared los dos, ¡crac! [***] oscuridad, dónde, oscuridad, los dos vienen a por mí, golpes por todas partes, en el suelo, buscando a tientas, crujido, demo ¿dónde? Ya, tan nítido, estos últimos segundos de felicidad visual mientras me llueven los golpes, y aquí estoy, pensando, pensando… ojalá tuviera conmigo mi hipercajita, entonces les daría una buena tunda [***] sí, una buena tunda entonces, sin esfuerzo alguno…

Se han ido. A solas. Me despierto. Cabeza dolorida, cuerpo, con heridas, con sangre. Moratones. Me duele al moverme. ¿Dónde? Me está costando… esto…    orientarme

Estoy solo, seguro, no respires y escucha. ¡Escucha!      Nadie. Se han ido ya, se han ido, y se han llevado lo que vinieron a buscar, la caja, el vapor, la Resolución de los Dioses, me la han robado, igual que yo se la robé a la víctima del atraco, quienquiera que fuera, y los dos hombres sabían, sabían exactamente qué querían, por qué habían venido aquí…

Me pasa algo, los ojos, se deshacen las imágenes, la visión, todos los sentidos, estoy perdiendo nitidez, la habitación…

Las habitaciones, todas, desintegrándose cuando las atravieso, estoy perdiendo…

Estoy perdiendo píxeles, se desvanecen, chisporrotean, los bordes de mi PDV se deshacen

Los implantes, estropeados    debo buscar ayuda… policía o localizar a Tommy, Katie    Bella sí      cualquiera

No veo, ahora solo seis colores           en mi visión,      cinco,      cuatro, en picado

No      no te muevas, aguanta, ¡aguanta! Igual es temporal, tiene que serlo…

Solo dos colores ya, y unos pocos cubos,      cuadrados, tan baja, tan poca definición,      dónde estoy,

Dónde      voy a acabar… me pregunto…

plic

colores destellando, desapareciendo

un píxel

como cayendo, cayendo dormido, pero

pero ahora diferente, hundiéndome

centelleos

plic, plic, plic

plic

cero

res cero

plic

oscuridad, oscuridad en los ojos

plic

plic

solo

oscuridad

solo…

[ ***]

¿Dónde?

ahora dónde

plic

despertar

despertarme

el mundo

exterior

seguir, seguir adelante

arrastrándome, tambaleándome, caminando

soy el polvo sobre la superficie de los objetos

el desgarrón en la tela

la grasa en la lente

sí, ahora lo siento

soy la veta en la madera

la combadura en el plástico

la arenilla en el motor

el polvo, la grasa, las manchas

el desperfecto, la veta, la combadura, la fricción

todo magnificado, todo espléndido, sí, por fin

soy el tacto de la carne sobre la carne

de la lengua y los dientes sobre la comida

palabras sobre labios, lágrimas en los ojos, vibraciones

soy el mundo cero, despojado de píxeles

reducido a la piel y el hueso y el aliento, puro

la niebla, la lluvia sucia y contaminada tan fresca en el rostro, alzado

el óxido que corroe los coches abandonados al borde de la carretera

ese óxido maravilloso, ese parásito de los metales

la basura y hojas revoloteando por las calles

las paredes sin pintar, la fruta podrida

los gatos y perros olisqueando en los sumideros

y yo viendo igual que ven los perros

oyendo igual que oyen ellos, excitado por los mismos olores

siguiendo rastros a través de las desoladas calles casi desiertas

y otros pocos también, aquí y allá, como yo

gente que se ha apartado del objetivo siempre vigilante de la cámara

y la propia Colleen, tan encantadora ahora

como la primera vez que salió de entre los píxeles

para hacerme una señal, para llamarme

así vestida de azul, tan extraña, su rostro todavía cubierto, todavía oculto, qué extraño

y me lleva hasta el confín de la ciudad

donde los numerosos colores de las calles, de los edificios, todos empiezan a fundirse

todos en un azul, exactamente el mismo tono que envuelve su cuerpo

las tiendas, las señales de tráfico, todo cubierto de tela azul, qué extraño

y más gente, más y más gente, toda ataviada con las mismas prendas azules

y yo también, me percato ahora, cuando alcanzamos el confín de la ciudad

vestido con el mismo azul

y ahora veo lo que durante todos estos años he olvidado

lo que todo el mundo ha olvidado, el trato que hicimos:

que nuestra ciudad, nuestra vida, nuestros amores y odios, nuestra carne, nuestro rostro

no sean más que proyecciones sobre esta inmensa pantalla azul

que se extiende a nuestro alrededor, cubriéndonos

y ahora seguimos avanzando

fuera del alcance de los proyectores, lejos

adentrándonos en el territorio más allá de la ciudad, donde los campos azules infinitos

acarician los cielos azules infinitos

sin un horizonte visible que los separe

solo el mundo azul, infinito, infinito…

hasta que el azul empieza a deshilacharse ligeramente

y por fin nos besamos, Colleen y yo

nuestros dos rostros tapados por la tela

nuestras bocas tapadas, ahora tocándose

donde nuestros dedos arrancan la tela

y ahora nuestros ojos se contemplan, destapados

la tela azul sobre nuestro rostro hecha jirones

y ahora Colleen alarga la mano hacia el cielo distante

y su mano toca el cielo, tan solo a unos palmos

el cielo de tela azul, y coge una navaja

la abre con un clic, la diminuta hoja reluciente

y la hunde en el azul

y juntos, por fin, por fin, lo atravesamos

y ahora, por fin, sí, finalmente

somos lo que vemos

Copyright © 2015 Jeff Noon

Esta entrada fue publicada en Ciencia Ficción, Distopía, Relatos y etiquetada , , , . Guarda el enlace permanente.

3 respuestas a No res, de Jeff Noon

  1. Irene G. dijo:

    Gracias por seguir traduciendo, este relato no habrá sido fácil. Pronto llegaremos a esto, visto la cantidad de “tecnozombis” que pululan por las calles con la vista fija en su dispositivo en vez de en la realidad. (hago este comentario desde uno de dichos dispositivos)

    • marcheto dijo:

      Hola, Irene. Gracias por tu comentario. Efectivamente no ha sido un relato fácil, pero por suerte he podido contar con el autor que amablemente me ha aclarado todas las dudas que le he planteado.
      Supongo que es cierto lo que dices, pero tampoco veo gran diferencia entre ir ensimismado por la calle mirando el móvil o leyendo un libro, algo que al menos yo ya hacía hace muchos años, cuando todavía nadie soñaba con los móviles. Así que por ese lado tampoco veo el asunto demasiado preocupante.😉

  2. Gilberto dijo:

    ¡Me ha recordado mucho su novela Vurt! Este es un cuento complejo y barroco, y no se que tan metafórico…
    Excelente traducción, Marcheto.

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