Resultados quinta encuesta anual de Cuentos para Algernon

Tras la publicación de A veces cazas al oso, de Tim Pratt, relato con el que este autor ha repetido en el blog tras imponerse en las dos categorías de nuestra 5ª Gran Encuesta Anual, paso a dar a conocer los resultados de la misma.

Este año han participado 42 personas, un número algo mayor que el anterior, pero inferior a los de los primeros año, si bien es cierto que el sistema de antes era más cómodo y además permitía que una misma persona votara varias veces, algo que creo que ahora ya no se da. Como siempre digo, los resultados de esta encuesta me resultan francamente interesantes, así que muchísimas gracias a todos los que habéis participado.

Y pasemos ya a los resultados. Como de costumbre me limito a las cuatro primeras posiciones en cada una de las categorías.

Relato favorito (77 votos):

1º: Pequeños dioses, de Tim Pratt

2º: Los extraterrestres que lo sabían todo… ¡pero todo!, de George Alec Effinger

3º: Tres tazas de aflicción a la luz de las estrellas, de Aliette de Bodard

4º: El peso de las palabras, de Jeffrey Ford y Clips, recuerdos y otras cosas que nadie echará en falta, de Caroline M. Yoachim (ex aequo)

Autor del que más os apetecía leer otro relato (78 votos):

1º: Tim Pratt

2º: Caroline M. Yoachim

3º: Jeffrey Ford

4º: Aliette de Bodard

Anuncios
Publicado en Encuestas, Varios | Etiquetado , , , , , | 2 comentarios

Consejos de seguridad para corredores humanos, de Marissa Lingen – Especial ultracortos XVII

Marissa K. Lingen es una escritora estadounidense que, a lo largo de estos últimos veinte años, ha publicado más de un centenar de relatos de ciencia ficción y fantasía en diversas antologías y en las principales revistas y publicaciones del género (F&SF, Analog, Uncanny, Apex, Tor.com…).

Consejos de seguridad para corredores humanos (Running Safety Tips for Humans) se publicó por primera vez en 2017 en la revista científica Nature, en la que Marissa es una firma habitual, dado que en ella han aparecido alrededor de una docena de sus cuentos. Se trata de un divertido ultracorto de ciencia ficción al que le bastan unas mil palabras para contarnos mucho más de lo que en un principio podría parecer. Espero que os guste.

Y, por supuesto, muchísimas gracias a Marissa por permitirme amablemente que su cuento se convierta en la entrega XVII de este especial flash-fiction. Thanks a million, Marissa!

                    Descargar Consejos de seguridad para corredores humanos DOC
                     Descargar Consejos de seguridad para corredores humanos PDF

 

Consejos de seguridad para corredores humanos

Sed prudentes

Marissa Lingen

En los meses posteriores al Advenimiento Vitclemp, muchos humanos vieron cómo la agitación social trastocaba sus hábitos deportivos. Ahora que ya nos hemos adaptado al Glorioso Protectorado Vitclemp, los humanos están empezando a retomar sus antiguas costumbres. A continuación se ofrecen algunos consejos para que los corredores humanos puedan reanudar sus entrenamientos habituales con total seguridad.

1. No permitáis que vuestro sudor entre en contacto con el aire. Naturalmente que casi todos los vitclemps son capaces de distinguir entre los humanos y el resto de mamíferos, estos últimos presas legítimas todos ellos conforme a los acuerdos del tratado. Ahora bien, ¡sed sensatos! ¡No los tentéis con vuestras secreciones con aroma a mamífero! Si bien es cierto que hasta el Advenimiento era sobre todo conocida como empresa del sector del calzado, Kratos ya llevaba bastante tiempo fabricando ropa, y sus prendas con sistema de evacuación del sudor os ayudarán a disfrutar de una carrera segura.

Aseguraos de que la prenda que elijáis para la cabeza cubra convenientemente nariz y frente. Los corredores ocasionales con frecuencia descuidan esta pringosa zona con forma de T donde se acumula la transpiración de los mamíferos.

2. No corráis cerca de masas de agua. Aunque por supuesto que la inmensa mayoría de nuestros protectores vitclemps saben diferenciar a los humanos de otros animales que sí son presas legítimas, son los vitclemps más jóvenes quienes más dificultades tienen a la hora de controlar sus impulsos naturales, y huelga decir que estos pasan la mayor parte del tiempo sumergidos en los humedales tan abundantes en este planeta —inmejorablemente diseñado con vistas a su comodidad, como demuestra este hecho—. Si sobresaltamos a un adolescente vitclemp despertándolo de sopetón, sus instintos aflorarán antes que su adiestramiento. No corráis riesgos y manteneos lejos de cualquier masa de agua, y aquí se incluyen lagos, estanques, arroyos, ríos, marismas, océanos y cenagales. [No se vayan todavía, aún hay más…]

Publicado en Ciencia Ficción, Ciencia ficción humorística, Especial ultracortos (flash-fiction), Especiales, Relatos, Relatos especial ultracortos | Etiquetado , , , , , | 3 comentarios

Lecturas recomendadas XVIII (abril 2019)

En esta ocasión me gustaría empezar destacando la reedición de un libro fundamental dentro del género: Flores para Algernon, de Daniel Keyes (Bibliópolis, 2019). Si alguien todavía no sabe a quién homenajea el nombre de este blog, ahora tiene la ocasión de descubrirlo. En esta edición se ha optado por la versión larga de la obra (alrededor de 250 páginas) y por mantener la traducción de Domingo Santos.  Un libro que todo aficionado al género debería leer, releer de vez en cuando y regalar siempre que tenga oportunidad de ello. Y pasemos ahora a algunas de mis últimas lecturas, entre las que vamos a encontrar unos cuantos homenajes más:

. Insólitas, selección de Teresa López-Pellisa y Ricard Ruiz Garzón (Páginas de Espuma, 2019): Esta antología recoge 28 relatos de otras tantas autoras vivas, españolas y latinoamericanas, y cultivadoras habituales de la literatura de lo insólito (englobando bajo este término cualquier género no realista). Para mí, su principal interés no reside en que dadas sus características pudiese ser una obra necesaria, sino simplemente en que el alto nivel de los relatos seleccionados por Teresa López-Pellisa y Ricard Ruiz Garzón la convierten en un volumen de lo más disfrutable, y no solo por los aficionados a lo insólito, sino por cualquier amante de la buena literatura. Un libro en el que, de acuerdo a mi gusto particular, la gran mayoría de los cuentos aprueban y bastantes alcanzan el sobresaliente. Y que deja con ganas de continuar leyendo más de unas cuantas de las autoras seleccionadas. Sin duda una de las antologías del año (junto con la futura Cuentos para Algernon: Año VII, por supuesto 😉 ).

. El ángulo del horror, de Cristina Fernández Cubas (Tusquets, 1990): Dado que esta es una de las grandes cultivadoras del fantástico en nuestro país (de ahí que uno de sus cuentos esté incluido con todo merecimiento en Insólitas, y que además sea uno de esos cuentos de sobresaliente), cada cierto tiempo conviene leer o releer alguna de sus colecciones. Este volumen bastante breve recoge cuatro de sus relatos, y puede resultar ideal tanto para aquellos que hayan descubierto a esta autora gracias a Insólitas y quieran continuar profundizando en su obra, como para quienes ya la conozcan y simplemente busquen un par de horas de buena literatura inquietante e insólita.

. Invasión, de David Roas (Páginas de Espuma, 2018): Y tras Fernández Cubas pasemos ahora a uno de los más destacados cultivadores de lo insólito también actualmente y también en nuestro país. Invasión nos ofrece un nuevo puñado de cuentos de este autor en la línea a la que nos tiene acostumbrados: entornos en su mayoría bastante cotidianos en los que irrumpe algún elemento inquietante que trastorna esa cotidianeidad. Una dentadura postiza que canta, una misteriosa casa en Providence evitada por todos los animales, un niño con un hobby un tanto morboso y el fantasma del monstruo de Frankenstein son tan solo algunos de los elementos con los que el autor consigue desasosegarnos y al mismo tiempo hacernos sonreír más de una vez, dado que el humor y la ironía continúan estando muy presentes en este libro.

. Reality by Other Means, de James Morrow (Wesleyan University Press, 2015): Si os apetece leer un puñado de relatos originales, inteligentes, divertidos y en su mayoría con bastante mala baba, tal vez este libro sea lo que andabais buscando. Noé, el yeti, John Wayne, el Dalai Lama, ordenadores inteligentes, extraterrestres, un gólem construido por Espinoza y Elena de Troya se pasean por los cuentos de este volumen que recopila gran parte de la mejor producción breve de este autor, que por desgracia hoy en día ha caído bastante en el olvido por aquí. Habrá que tratar de ponerle remedio, ¿no os parece? 😉

. Dulces dieciséis y otros relatos, de Eduardo Vaquerizo (Cyberdark, 2014): Si por el contrario lo que os apetece leer son relatos de género escritos en español, con un buen nivel medio, variados aunque de estilo algo más clásico, dadle una oportunidad a este libro. Aquí vais a encontrar once cuentos publicados por Eduardo Vaquerizo entre 1997 y 2003, la mayoría de ciencia ficción (ucronía, distopía, un cuento de robots…), aunque haya un par que incluso se acerquen al terror y al gótico. Y todos ellos acompañados por las interesantes notas del autor sobre la gestación de los mismos.

. The Man Who Would be Kling, Adam Roberts (NewCon Press, 2019): Si sois fans de El hombre que pudo reinar, bien en su versión literaria (la de Kipling, el mejor escritor de relatos en inglés, según Adam Roberts) o, como es mi caso, en su versión cinematográfica (la adaptación de Huston), cuando leáis el título de esta novela corta seguro que sentís una atracción irreprimible hacia ella. Mi primer consejo: dejaos arrastrar y leed esta novela corta (60 páginas). Su autor ha tomado la trama argumental del cuento original y ha encajado en ella un argumento de ciencia ficción en el que los protagonistas son dos fans de Star Trek que deciden adentrarse en la Afghanizone (sí, también la sombra de los hermanos Strugatski es alargada) donde ningún aparato eléctrico (incluido el cuerpo humano) funciona como es debido. Una historia de lo más entretenida y que se lee en un suspiro. Y, mi segundo consejo: aunque se pueda leer sin conocer ni el relato ni la película, dadles una oportunidad a las obras de Kipling o de Huston (o, mejor, a ambas) antes de leer esta obrita. Creo que si se hace así la diversión se multiplica por dos.

. Arthur & George, de Julian Barnes (Anagrama, 2007, traducción de Jaime Zulaika): El Arthur del título es Arthur Conan Doyle, creador de Sherlock Holmes, del que siempre se cuenta con cierto sarcasmo que creía en médiums y espiritistas. Sin embargo, lo que me parece que no es tan conocido es el hecho de que aprovechó la fama y el prestigio que alcanzó en su época para luchar contra lo que él consideraba flagrantes injusticias, como por ejemplo la condena del George del título: George Edalji, un solitario y tímido abogado con sangre parsi encarcelado por un crimen del que era inocente. Julian Barnes se inspira en este episodio real para escribir una extensa novela en la que, tras una primera parte en la que se nos van narrando de manera independiente y en paralelo las vidas de ambos personajes desde la infancia, llegamos a una segunda en la que se nos relata la investigación digna de Sherlock Holmes en la que Arthur se embarcó para demostrar la inocencia de George, y la relación de amistad que establecieron ambos hombres. Y, como interesante telón de fondo de todo esto, iremos descubriendo la compleja vida privada y sentimental de Doyle. Una lectura amena e interesante para cualquiera, pero que disfrutarán especialmente todos los fans de Holmes y de su creador.

. Ahab’s Return: The Last Voyage, de Jeffrey Ford (William Morrow, 2018): Este cruce entre novela histórica y de fantasía parte de una curiosa premisa: el capitán Ahab no murió tras ser arrastrado por Moby Dick y, en 1853, cuando Ismael (que también aparecerá en esta historia) ya ha publicado su famosa novela, Ahab se planta en Nueva York dispuesto a localizar a su familia. Un variopinto grupo de personajes le ayudará en su búsqueda, que se complicará porque su hijo está en manos de un misterioso y peligrosísimo individuo. Ford aprovecha esta historia para presentarnos la Nueva York de mediados del siglo XIX, resaltado algunos de sus principales problemas (racismo, pobreza extrema de muchos de sus habitantes…). En mi caso, la novela me ha interesado más por sus elementos fantásticos (esa mantícora, por ejemplo) y por la recreación de los personajes de Moby Dick (ya no volveré a ver ni a Ahab ni a Ismael con los mismos ojos), que por lo que tiene de novela histórica y de denuncia, pero en cualquier caso es una historia original y amena cuyas doscientas y pico páginas se leen con interés.

Publicado en Recomendaciones, Varios | Etiquetado , , , , , , , , , , | Deja un comentario

A veces cazas al oso y otras…, de Tim Pratt

Tim Pratt —autor que desde hace tiempo ya no necesita presentación en Cuentos para Algernon— ha sido de nuevo el más votado en nuestra Gran Encuesta Anual, la quinta, en esta ocasión. Y no solo eso, sino que además ha hecho doblete: Pequeños dioses se ha impuesto en la categoría de relato y él mismo ha hecho lo propio en la de autor. Así que, gracias a vuestros votos, hoy tenemos aquí otro de sus maravillosos cuentos.

A veces cazas al oso y otras… (Sometimes You Get the Bear) es un relato que hasta el momento solo han podido leer los mecenas de Tim de su Patreon (que aprovecho para recordar en qué consiste: por tan solo un euro al mes, recibiréis un nuevo relato inédito suyo todos los meses), aunque sí que va a estar incluido en su próxima colección, Miracles and Marvels: Stories, que está previsto se publique antes de final de 2019. Este volumen recopilará lo mejor de su ficción breve de estos últimos seis años. Así que de nuevo los seguidores de este blog tenéis la oportunidad de disfrutar de un cuento que hasta ahora tan solo un puñado de privilegiados había podido leer. Espero que no dejéis pasar la oportunidad porque estoy convencida de que esta historia emotiva, original e inclasificable no os va a defraudar.

Una vez más quiero dejar constancia de mi enorme agradecimiento hacia Tim, que a lo largo de estos más de seis años siempre se ha mostrado totalmente receptivo ante mis peticiones. Gracias a su amabilidad y generosidad esta ya es la séptima obra suya que se publica en Cuentos para Algernon. Y quiero agradecerle que me haya permitido traducir esta historia en concreto, que a mí me llegó muy dentro. Once again, thanks a million, Tim!

Y, por último, me gustaría dedicar este cuento a Jorge, dado que lo he elegido y traducido pensando en él.

                     Descargar A veces cazas al oso y otras DOC
                     Descargar A veces cazas al oso y otras PDF

A veces cazas al oso y otras…

Tim Pratt

Conocí al cazador la noche en que murió mi madre. Yo también trabajaba en un centro de cuidados paliativos, pero no en el que ella había pasado sus últimos meses: no habría podido sobrellevarlo. Sin embargo, sí que conocía a algunos médicos y empleados del hospital donde estaba ingresada y, como muestra de cortesía hacia un compañero, la trataban especialmente bien. No había mucho que se pudiese hacer por ella, salvo asegurarse de que continuara recibiendo sus analgésicos y esperar. Mi madre había empezado con un cáncer de pulmón años atrás y, tras pasar por varias etapas de tratamiento y remisión cada vez con menos éxito, era ya tan solo cuestión de tiempo el que el oso viniera a por ella.

Yo no debía cruzar la línea de cinta amarilla del suelo —no es seguro, cuando están tan cerca del fin—, pero a pesar de ello me acerqué apresuradamente, besé su mejilla caliente y ajusté el gotero de morfina. Luego me retiré a la esquina más alejada de la habitación y esperé.

El oso llegó minutos después. Naturalmente que yo ya lo había visto muchas veces: policías, soldados y profesionales sanitarios son quienes más se topan con el oso cara a cara. La mayoría de la gente solo llega a verlo por televisión o en fotografías… hasta que se lo encuentran en persona, por supuesto.

Mientras se acercaba, el oso profirió un sonido de irritación, a medio camino entre gruñido y bufido. Su figura inmensa y torpe apareció en el umbral, que traspasó a duras penas para entrar en la habitación. Si la puerta es demasiado pequeña o está cerrada a cal y canto, el oso atraviesa las paredes: nada detiene su avance. Es grande, más de lo que te esperas, siempre. Apesta a pelaje húmedo y a algo terroso y almizcleño. Los científicos aseguran que parece tratarse de un oso de las cavernas macho: Ursus spelaeus. Mide unos dos metros setenta y cinco centímetros de la nariz a la cola y su altura al hombro es de casi metro ochenta. El pelaje es mayormente pardusco, pero su corto hocico es gris, y cuando abre las fauces se ven unas mandíbulas repletas de dientes. Yo había velado catorce lechos de muerte, por lo que había contemplado el interior de esa boca catorce veces; cerca del centro tenía un diente roto y el resto amarilleaban.

Todos los demás osos cavernarios se extinguieron hace veinticuatro mil años, pero ni que decir tiene que este es eterno. Alrededor de ciento cinco seres humanos mueren cada minuto, así que yo sabía que el oso se hallaba también en otros cien lugares de la Tierra, haciendo esto mismo a otras personas. [No se vayan todavía, aún hay más…]

Publicado en Fantasía, Fantasía cotidiana, Relatos | Etiquetado , , , | 7 comentarios