Cuentos para Algernon: Año VII, ganadora del premio Ignotus 2020 como Mejor Antología

El pasado sábado 14 de noviembre se anunciaron los ganadores de los premios Ignotus que todos los años concede la asociación Pórtico (la antigua AEFCFT). Cuentos para Algernon: Año VII , la antología que recopila todos los relatos publicados en este blog durante 2019 (que podéis decargar gratuitamente aquí), ha sido la ganadora en la categoría de Mejor Antología. Algo que como podéis imaginar me ha hecho una tremenda ilusión, dado que para mí este premio no significa ni mucho menos que esta sea la mejor antología del género publicada en España en 2020, sino simplemente que tras estos ocho años de vida del blog todavía quedan personas que siguen leyendo y disfrutando de las obras que se publican en Cuentos para Algernon.

También me gustaría destacar que Windumanoth se ha llevado el galardón como mejor revista, lo que también me alegra especialmente dado que esta publicación ha tenido la amabilidad de dar una segunda oportunidad en sus páginas a varios de los cuentos del blog, y ojalá que en el futuro puedan ser muchos más los relatos que encuentren nuevos lectores gracias a ella.

Como no estuve presente en la ceremonia de entrega de premios, quiero aprovechar esta breve entrada para expresar mi agradecimiento a la asociación Pórtico (y ya de paso les felicito por la estupenda HispaCon online que han logrado organizar), a todos los que durante todos estos años habéis apoyado el blog de cualquier manera y, en esta ocasión, muy especialmente a todos los que votasteis a la antología (o al blog o a cualquiera de sus relatos) en esta edición de los Ignotus. Sí, todos sabemos que los premios son algo secundario, pero en un año tan horrible como este una alegría así me ha sentado estupendamente. Así que muchas gracias. También quiero dejar constancia de mi enorme agradecimiento a mis colaboradores en estos últimos tiempos, que son dos puntales fundamentales del blog: JohanSolo, que lleva ya ocho años aguantándome y montando los e-books tanto de los cuentos sueltos como de las antologías anuales, y Pedro Belushi, que con sus maravillosas y sugerentes ilustraciones ha conseguido que Cuentos para Algernon se llene de vida y color.

Por último, muchísimas gracias a los doce autores cuyos relatos aparecen en la antología ganadora. Y sobre todo, enhorabuena. Este premio en realidad les pertenece a ellos, que son quienes han imaginado doce mundos y doce maravillosas historias que a mí me cautivaron y que al parecer también han logrado cautivar a bastantes lectores más. Adrian, Alix, Dave, Eric, James, John, Marissa, Nadia, Natalia, Rachel, Rob y  Tim, thanks a million for your stories and congratulations, this award is yours as much as it is mine.

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Amor de pago único, de Aliya Whiteley

Aliya Whiteley es una escritora británica autora de cuatro novelas y más de un centenar de relatos, parte de los cuales se han recopilados en dos colecciones, tras haber aparecido en diversas antologías y publicaciones punteras del género (Interzone, Beneath Ceaseless Skies, The Dark…), e incluso de fuera de él (The Guardian). Sus obras han sido finalistas de premios tan destacados como el Arthur C. Clarke, el Shirley Jackson o el British Science Fiction. Aunque creo que ninguna de sus obras se ha publicado en español, la editorial Dilatando Mentes ha anunciado que Aliya se incorporará a su catálogo en 2021 con la publicación de su novela corta The Beauty (que hace un tiempo os recomendaba por aquí).

Amor de pago único (Lump Sum Love) se publicó en julio de este mismo año en Daily Science Fiction (revista online centrada en los ultracortos de género). Esta romántica despedida no solo resume una relación sentimental sino que nos permite atisbar el terrible marco en el que se ha desarrollado la misma. Y todo ello con menos de 500 palabras.

Y, para no extenderme más que el cuento, ya tan solo quiero darle las gracias a Aliya por compartir su inquietante historia de amor con todos nosotros. Thanks a million, Aliya!

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Amor de pago único

Aliya Whiteley

Tú decías que yo siempre complico las cosas demasiado, pero esta vez no va a ser así.

Te perdono, te amo y deseo que seas feliz. Espero que te entreguen esta carta postrera y confío que recibirla te haga sentir mejor.

Cuando firmaste el impreso, tus dedos trémulos sobre la pantalla cuadrada que su agente llevaba colgando de uno de sus varios cuellos, vi que estabas pensando en el coste en culpabilidad que esto te iba a suponer. Esa culpa, pesada y abrasadora, sobre tus hombros, sus garras clavadas en tu espalda… ¿te resulta  ahora agobiante su peso?, ¿sientes su respiración en la nuca?

Yo hubiera hecho esa misma elección, mi amor.

De haberme encontrado en tu lugar: yo joven, con un montón de años buenos aún por delante, y tú con mucha más edad y experiencia a tus espaldas, te hubiera vendido en un abrir y cerrar de ojos. Cuando su agente en nuestra región vino a casa y preguntó desde el otro lado de la contrapuerta de malla, «¿Nos la llevamos ahora o más tarde?, y tú dijiste, «Ahora, por favor», aaah, ese por favor… me hace amarte incluso más. Tus deseos y miedos se entremezclan. Quieres vivir una buena vida, signifique eso lo que signifique. Quieres olvidarme, pero también quieres recordar que tomaste la decisión adecuada. Así que déjame ayudarte con un último consejo.

Busca a alguien joven con quien compartir tu vida. A alguien más joven que tú, que todavía no cargue con culpa alguna. Un amor que te proporcione pasión y energía; que te ayude a olvidar la invasión y los terribles hechos que no se pueden cambiar, porque a alguien tan joven no se le ocurrirá intentarlo; que convierta tus días y noches en algo muy intenso y delicado, como un sueño febril que sabes se hará añicos.

Están encendiendo la trituradora. Ya no falta mucho.

Me pregunto si con ese pago único habrás comprado la motora que deseabas. Ojalá. Me gusta pensar que, cuando me hayan procesado, pueda convertirme en carburante del que utilizas para alimentar el depósito y que, cuando navegues alrededor del cabo, a lo mejor estaré allí, propulsándote. Vive la vida, mi amor. Disfruta hasta el último segundo.

Y cuando llegue el momento y otra de esas criaturas se presente en vuestra puerta y pregunte a tu nuevo amor si quiere firmar el contrato para entregarte a cambio de una sustancial cantidad abonada en un pago único, observa cómo pone sus dedos trémulos sobre esa pantalla y no te enojes. Demuéstrale que lo entiendes. En esta nueva normalidad no hay lugar para el arrepentimiento, y yo no me arrepiento ni de un solo instante de los que pasé contigo. Llena el depósito de combustible y viaja lejos, amor mío. Viaja tan lejos como puedas antes de que te des cuenta de que has agotado tu activo más valioso: tu juventud.

¿Verdad que no te ha parecido demasiado complicado?

Copyright © 2020 Aliya Whiteley

De la ilustración, Copyleft Pedro Belushi

Traducido del inglés por Marcheto

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Concierto a dos voces, de Melanie Tem y Steve Rasnic Tem

Melanie Tem y Steve Rasnic Tem son dos escritores estadounidenses que no solo compartieron su vida en el plano personal (estuvieron casados 35 años, hasta el fallecimiento de Melanie en 2015), sino que también escribieron varias novelas y relatos en colaboración. La obra de ambos se encuadra con frecuencia en la fantasía oscura, pero también se adentra en otros géneros más o menos afines como la ciencia ficción, el terror o el surrealismo. A lo largo de su extensa carrera, Melanie escribió una docena de novelas y cerca de un centenar de relatos, además de varias obras de teatro y poesías. Steve continúa escribiendo y publicando a fecha de hoy, y su obra incluye siete novelas y más de cuatrocientos cuentos. Juntos y por separado han obtenido galardones tan importantes como el premio Mundial de Fantasía y el Bram Stoker. A pesar de todo lo anterior, las oportunidades de leer su obra en español han sido hasta ahora bastante escasas, dado que tan solo han aparecido algunos cuentos sueltos en diversas antologías que en su mayoría ya no están disponibles.

Concierto a dos voces (In Concert) es una de esas obras escritas en colaboración entre Melanie y Steve. Fue publicada en 2008 en la revista Asimov’s Science Fiction, y cabe señalar que quedó en tercera posición en la encuesta anual de esta publicación. Posteriormente se incluyó en una colección a la que dio título, In Concert: The Collected Speculative Fiction of Steve Rasnic Tem and Melanie Tem, que reúne los cuentos escritos de manera conjunta por ambos. Concierto a dos voces nos narra una emotiva historia de difícil clasificación protagonizada por una anciana solitaria y enferma y un astronauta perdido en el espacio. Ambos entablarán una peculiar relación, trágica y esperanzadora a un mismo tiempo, y difícil de olvidar. Espero que os guste.

Por mi parte ya solo me queda agradecerle tanto a Steve como a Melanie el haber escrito este maravilloso relato y, por supuesto, mi especial agradecimiento también para Steve por autorizarme a traducirlo y compartirlo con todos vosotros, porque además me parece un cuento perfecto para celebrar que justo hoy Cuentos para Algernon cumple 8 años. Thanks a million for writing this wonderful story, Melanie and Steve!

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Concierto a dos voces

Melanie Tem y Steve Rasnic Tem

Perdido… Estoy perdido surgió de improviso en su mente, las palabras y una terrible sensación de caída libre. Pero no era un pensamiento propio. La expresión «caída libre» nunca hubiera aparecido en un pensamiento suyo. No venía del interior de su cabeza. Venía de muy, muy lejos. Perdido… bueno, en su caso, «perdida», eso sí que podía haber sido un pensamiento propio (porque ella sí que se sentía perdida gran parte del tiempo), pero en cualquier caso no lo era.

Se quedó sentada inmóvil y esperó. En esta etapa de su vida, como no podía hacer otra cosa, la mayor parte del tiempo lo dedicaba a estar sentada y esperar. Por lo general no esperaba algo concreto, simplemente no tenía otra cosa que hacer. Era un tipo de espera aburrido y pesado que dilataba el tiempo, le daba mayor profundidad, hasta convertirlo en algo casi irreconocible. Ahora el espacio también parecía haberse estirado y ganado profundidad, y ella notaba una sensación de ingravidez, casi de amorfia, de estar moviéndose sin rumbo ni motivo, y de gran miedo.

Un pájaro estaba cantando en el manzano, tres notas, cuatro, luego tres de nuevo, y vuelta a empezar. Desde el que se había convertido en su lugar habitual en el sofá, Inez Baird lo acompañó silbando, llamándolo y respondiéndole, como si el ave pudiese estar enviándole un mensaje, o recibiéndolo de ella. «Chicas silbadoras y gallinas cacareadoras, mal acabarán todas por provocadoras», solía reprenderla su madre, con lo que solo había conseguido que Inez silbara incluso más.

El manzano estaba echando hojas. Casi llenaba la ventana. Las manzanas nunca habían sido demasiado allá —pequeñas, ácidas, agusanadas—, así que a ella le parecía bien que aves y ardillas fueran quienes les sacaran más partido. Le hubiera gustado pensar que el pájaro se lo estaba agradeciendo, pero no era el caso. Tan solo estaba cantando. Y el «Estoy… perdido» había desaparecido sin dejar rastro.

Bueno, eso no era verdad. Cada vez que su mente era invadida así, que para entonces ya debían de haber sido miles y miles de veces, quedaba un poso. En esta ocasión, de desesperanza, que ella rechazaba, pero su única opción era aguantarse y tratar de pensar en otra cosa. [No se vayan todavía, aún hay más…]

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Recetas a tutiplén, de Naomi Kritzer

Naomi Kritzer es una autora estadounidense de ciencia ficción y fantasía residente en Saint Paul (Minnesota), que lleva más de veinte años escribiendo y publicando historias. Sin embargo, no fue hasta 2016 cuando su nombre pasó a ser conocido por todos los aficionados al género gracias a que su relato Fotos de gatitos, por favor (disponible en español en el número 5 de Supersonic) ganó tanto el premio Hugo como el Locus. Su reciente novela juvenil Catfishing on CatNet también ha sido merecedora de varios galardones. Pero estos son solo los dos títulos más populares dentro de una amplia obra compuesta por varias novelas y más de treinta relatos ―parte de ellos recopilados en la que es hasta el momento su única colección publicada por una editorial, Cat Pictures Please and Other Stories―, que la han convertido en uno de los nombres más destacados ahora mismo dentro del género. Si queréis conocer mejor a Naomi, pasad por el blog Fantástica Ficción, donde Leticia Lara publica hoy una interesante entrevista con ella, a la que seguirán durante esta semana varias entradas en torno a su obra. Lo que está claro es que se trata de una autora a seguir, y para facilitaros la tarea aquí tenéis un relato suyo. 😉

Recetas a tutiplén (So Much Cooking) se publicó por primera vez en la revista Clarkesworld en 2015. Fue seleccionado para la recopilación de los mejores relatos de ciencia ficción del año de Neil Clarke y es el cuento que cierra la anteriormente mencionada colección, Cat Pictures Please and Other Stories. Y permitidme que insista: se publicó en 2015. Cuando lo leáis me entenderéis. Es un cuento que, si bien en el momento de su aparición se leyó y disfrutó en clave de ciencia ficción, por desgracia está perdiendo ese componente a pasos agigantados. Se trata de una historia divertida y conmovedora, que deja un sabor agridulce, especialmente en la tesitura actual. En cualquier caso, espero que la disfrutéis. Y si os animáis a probar alguna de las recetas, ya nos contaréis.

Para terminar tan solo quiero agradecer a Naomi su amabilidad y generosidad con este blog y, por extensión, con todos los que vais a leer su estupendo cuento. Thanks a million, Naomi!

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Recetas a tutiplén

Naomi Kritzer

Pollo asado de Carole

Este es un blog gastronómico, no un blog sobre enfermedades, pero ni que decir tiene que todos esos rumores sobre la gripe aviar están consiguiendo ponerme nerviosa. No sé qué haréis vosotros, pero para controlar la ansiedad yo recurro a la cocina. Recetas a tutiplén. Aunque estoy tratando de ajustarme a mi propósito de Año Nuevo de publicar cuatro recetas saludables (platos principales, ensaladas, guarniciones…) por cada postre, y justo la semana pasada colgué la de los pasteles de limón y merengue. Así que, aunque ayer me enfrenté a mi ansiedad horneando otra tanda de esos pasteles y comiéndome como que la mitad de ellos de una sentada, hoy me niego a preparar la nueva receta que he encontrado de barritas de pacanas. ¡No! En lugar de eso vamos allá con el alucinante pollo asado de mi amiga Carole. Porque ¿qué mejor manera de enfrentarse a los miedos de la gripe aviar que comiéndose un ave?, ¿a que tengo razón?

Os cuento cómo podéis prepararlo también vosotros. En primer lugar vais a necesitar un pollo. Carole lo trocea ella misma, pero como yo soy una vaga compro en la tienda uno ya troceado. Necesitaréis un kilo de patatas como poco. Y un limón y una cabeza de ajos. También vais a necesitar una fuente de hornear bien grande. Yo utilizo una para lasaña, muy resistente, de la marca Cuisinart, pero con una normal de 30 × 20 os podéis apañar.

Cortad las patatas en dados (¡que sean patatas buenas!, de alguna variedad amarilla, o roja tal vez; en verano yo las compro en un mercadillo). Pulverizad la fuente con aceite y poned las patatas. Pelad todo el ajo (sí, ¡todo!) y distribuid los dientes enteros por encima de las patatas. Si estáis pensando, «¿tanto ajo?», fiaros de mí esta vez. Al asarlo, el ajo se suaviza y se pone meloso, y se puede comer igual que los trozos de patata. De verdad. Luego me lo agradeceréis. Por último colocad el pollo encima, con la piel hacia abajo. A mitad de cocción hay que darle la vuelta. Espolvoread un poco de orégano por encima de la carne y otro poco de sal marina, y añadid unas vueltas del molinillo de la pimienta.

Exprimid el limón (tal vez incluso dos, si el limón os encanta) y mezcladlo con 50 gr de aceite de oliva. Verted esta mezcla por encima del resto de ingredientes y mezcladlo todo con las manos, asegurándoos de que el pollo y las patatas queden bien impregnados. Luego echad un poquitín de agua por un lateral de la fuente (no queremos que el pollo se moje) para evitar que las patatas se quemen o peguen. Metedlo en el horno precalentado a 225 grados y asadlo durante una hora. Dad la vuelta a los trozos de pollo a los treinta minutos para que la piel quede churruscada y rica.

Chicos, queda de re-chu-pe-te. Yo juraría que la mitad de los días Dominic ni se entera de lo que está comiendo, pero esta plato siempre le gusta, y a mí también. Si lo preparáis con estas cantidades para dos personas, os quedarán restos para la siguiente comida. Pero nosotros hoy tenemos invitados a cenar: mi hermano, su mujer y sus hijas. Así que en realidad voy a utilizar dos pollos y dos kilos de patatas, porque los adolescentes comen mucho.

Y el pollo tiene propiedades curativas mágicas cuando se utiliza para preparar caldo, así que asado seguro que también conservará algunas. E ídem del ajo, así que a comer ajo y, sobre todo, a cuidarse.

Besitos y abrazos.

Natalie

 

Pseudogalletas con pepitas de chocolate

Pues bien, tenemos unas inesperadas huéspedes en casa, y para una buena temporada.

Mi cuñada Katrina es enfermera en el Hospital Regional. No está ni en Urgencias ni en la planta de enfermedades contagiosas, pero, seamos realistas, a ver cómo coges a un montón de virus que se transmiten por el aire y les dices que tienen prohibido entrar en Obstetricia y Ginecología. Leo y Kat tienen miedo de que, si la gripe aviar resulta ser algo gordo, Kat pueda contagiarse y llevarla a casa. Leo no tiene problema en arriesgarse, pero cuando les pregunté si preferían que las niñas pasaran una temporada conmigo, Kat dijo que sí, que los dos se quedarían mucho más tranquilos. Así que, voilà, heme aquí de anfitriona de una niña de once años y otra de trece. Monika es la de trece y Jo la de once. [No se vayan todavía, aún hay más…]

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