Acerca de las costumbres de elaboración de libros en determinadas especies, de Ken Liu, ganador de un Ignotus

Ayer se concedieron los premios Ignotus de la Asociación Española de Fantasía, Ciencia Ficción y Terror, y tengo el placer de anunciar que el galardón en la categoría de Mejor Relato Extranjero recayó en Acerca de las costumbres de elaboración de libros en determinadas especie, de Ken Liu, publicado por primera vez en español en este blog. Vaya desde aquí mi enhorabuena (y estoy segura de que también la de todos vosotros) a Ken, un autor que nos ha acompañado desde el primer día de Cuentos para Algernon y al que, como he dicho más de una vez, estoy muy agradecida por lo receptivo y amable que se ha mostrado en todo momento conmigo. Congratulations, Ken! Y, por supuesto, muchas gracias a todos lo que le habéis votado.

También quiero aprovechar estas líneas para recordaros que Acerca de las costumbres de elaboración de libros en determinadas especie no solo puede leerse en Cuentos para Algernon, sino que también abre El zoo de papel y otros relatos, la estupenda antología de este autor publicada por Lee Runas (Alianza editorial). Y que en este mismo blog no solo tenéis disponible este cuento de Ken sino tres más: Quedarse atrás (que también fue finalista de los Ignotus), La llamada de la Compañía de las Tortitas y Error de bit único.

Vaya también mi enhorabuena para el resto de ganadores, especialmente para la revista SuperSonic, con la que tengo el placer de colaborar como traductora, y para su editora, Cristina Jurado, asimismo triunfadora en la categoría de Mejor Cuento (en español). Y ¿por qué no?, también para Ian McDonald, nuestro segundo nominado en la categoría de relato extranjero, porque aunque no se haya alzado con el galardón, consiguió estar entre los finalistas con El aria de la reina de la noche, otro cuento maravilloso, que es lo que realmente importa.

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Rex, de Laird Barron – Especial ultracortos III

Laird Barron es un escritor estadounidense cuya obra se encuadra mayormente en los géneros de la fantasía oscura y el horror. Nacido en Alaska, durante bastantes años se dedicó al adiestramiento de perros esquimales e incluso participó en varias ocasiones en la carrera de trineos de Iditarod. A mediados de los años noventa se trasladó al noreste de Estados Unidos, y fue en esa época cuando empezó a concentrarse en desarrollar una carrera literaria.

Aunque es autor de tres novelas (una de ellas, El rito, publicada en España por la editorial Valdemar), el grueso de su obra está compuesto por más de medio centenar de relatos aparecidos en diversas antologías y revistas, y recopilados en su mayoría en cinco colecciones que le han proporcionado importantes galardones del género. Por desgracia, a fecha de hoy las cinco siguen inéditas por aquí, y sus cuentos traducidos se pueden contar con los dedos de una mano.

Rex (cuyo título original es asimismo Rex) se publicó en 2015 en Gigantic Worlds, antología de relatos ultrabreves editada por Lincoln Michel y Nadxieli Nieto (sí, la misma del cuento del microondas de Charles Yu y de otro más que próximamente vais a tener oportunidad de leer en este mismo especial). Se trata de una historia de ciencia ficción apocalíptica en la que, con cinco pinceladas y poco más de mil palabras, su autor abarca miles de siglos de la historia de la humanidad y de nuestro planeta en una perfecta muestra de economía narrativa. Por cierto, Rex, su protagonista, también lo es de otro cuento de Laird, Ears Prick Up, que desarrolla con mayor profundidad esa época de esplendor de Rex aquí simplemente insinuada en el tercer capítulo.

A pesar de ser muy distinta a las anteriores entregas de este especial, espero que Rex os guste y os anime a seguir descubriendo la obra de este autor, al que quiero agradecer su amabilidad gracias a la cual vais a poder descubrir uno de sus cuentos quizás menos conocidos, pero no por ello menos interesante. Thanks a million, Laird!

Y, ya por último, tal como podéis ver a continuación, esta entrada (y esperemos que otras más en el futuro) cuenta con una ilustración realizada ex profeso para el cuento por el ilustrador y guionista Pedro Belushi. Pedro se ha ofrecido amablemente a colaborar con el blog aportándole un toque de elegancia y color del que hasta ahora carecía. Bienvenido al equipo y muchísimas gracias, Pedro.

ACTUALIZACION I: Aunque es muy cortito, no vamos a perder las buenas costumbres, así que ya podéis descargar aquí el cuento en los formatos para ebook (EPUB, FB2 y MOBI). Muchas gracias a Johan y Jean por su colaboración.

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Rex

Laird Barron

I

Piensas en ti mismo como en Caninus Rex.

Millones de años antes del paraíso de los animales, eras un cachorro llamado Buck en honor a aquella famosa novela de London. Un niño te rescató de un saco de arpillera en los bajíos del río Yukón. Disfrutaste de una buena vida. Al crecer te convertiste en un perro de dientes largos y hocico blanco. Tu dueño, un muchachito que había aprendido cómo debe comportarse un hombre viendo Fiel amigo[1], te llamó para que lo acompañaras al bosque. Apoyó el cañón de un rifle contra tu cráneo. Frío. Supiste lo que se avecinaba, pero lo miraste y sacudiste la cola contra las hojas secas.

Nova de sangre, sesos y pensamiento.

 

II

Érase una vez alguien, en algún lugar, que apretó un botón, y entonces acaeció algo más sangriento, pero no menos transformador, que la Parusía, tras de lo cual se instauró el paraíso de los animales.

En el paraíso de los animales toda la creación ha revertido a un estado primigenio.

Los polos están helados. Los desiertos resultan inhóspitos salvo para los escorpiones, las serpientes y las imponentes cúpulas de los hormigueros. Bosques y selvas están blindados por doseles que abarcan continentes. Las llanuras abundan en leones y paquidermos. Los alces migran siguiendo los montañosos senos de las Black Hills, con lobos y coyotes merodeando a su zaga. Las mareas retroceden del azul y el verde al negro, y los monumentos humanos en los archipiélagos fruncen sus rasgos hasta convertirse en ruinas mientras los antiguos dioses continúan sumidos en su letargo. [No se vayan todavía, aún hay más…]

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Quinta encuesta anual de Cuentos para Algernon

Un año más os invito a que participéis en la encuesta anual de este blog, votando como de costumbre en dos apartados: relatos y autores favoritos.

Las reglas son exactamente las mismas que los cuatro años anteriores, es decir, yo planteo dos preguntas:

  1. ¿Cuáles han sido vuestros relatos favoritos de los publicados durante el quinto año de vida del blog?

  2. ¿De qué autores de los publicados en ese mismo período os apetece más leer un nuevo cuento?

Vosotros elegís dos opciones para cada una de estas preguntas. Y una vez cerrada la encuesta, yo intentaré que los ganadores de ambas categorías repitan con un nuevo relato en Cuentos para Algernon. Teniendo en cuenta que si el más votado en ambas fuera un mismo autor, no consiguiera el correspondiente permiso, o alguno de los ganadores no tuviera un cuento inédito en español que me gustara lo suficiente, recurriría a los siguientes clasificados.

Los candidatos son todos aquellos aparecidos en el blog entre el 1 de noviembre de 2016, fecha de la publicación de Pequeños dioses, de Tim Pratt, y el 18 de octubre de 2017, cuando se cerró esta quinta temporada con Coyote, de Charles Yu. Me gustaría destacar que Los extraterrestres que lo sabían todo… ¡pero todo!, y su autor, George Alec Effinger, son elegibles, a pesar de que este relato no está incluido en la antología anual. Así que no se os olvide leerlo antes de emitir vuestro voto.

Ahora bien, para intentar evitar que se repitan los problemas de la última edición, este año de nuevo hay que votar rellenando el formulario que tenéis más abajo.  Tras la experiencia del año pasado sé que con este sistema el número de votantes va a ser sensiblemente inferior al de los tres primeros años, pero creo que así el proceso será más limpio. Y, por supuesto, se admite un solo voto por persona. Eso sí, si os equivocáis o cambiáis de opinión, votad otra vez indicándomelo en los comentarios, y vuestro voto anterior quedará anulado y será sustituido por el nuevo. Sin problema 😀 En este mismo formulario podéis aprovechar para incluir cualquier tipo de comentario o sugerencia, tanto generales sobre el blog como sobre autores o relatos que os gustaría que tuviésemos por aquí.

Con objeto de que tengáis un margen suficiente dado que sé que sois muchos los que no leéis los cuentos hasta que se publica la antología, la encuesta permanecerá abierta hasta el sábado 24 de febrero de 2018 a las 24.00.

Y sí, ya sé que todavía no han repetido los ganadores de la anterior edición, pero os aseguro que estoy en ello. 😉

Os animo a que participéis. No os llevará más de un par de minutos, y para mí esta encuesta es más valiosa de lo que pensáis. Y además, como siempre digo, esta es una de esas ocasiones en las que vuestro voto cuenta, y además cuenta muchísimo, dado que en más de una ocasión el ganador lo ha hecho por tan solo un voto. Mil gracias por adelantado a todos los votantes.

Y ya sin más preámbulos declaro abierta la Quinta Gran Encuesta Anual de Cuentos para Algernon.

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Viaje al Reino, de M. Rickert

M. Rickert es una escritora estadounidense con casi veinte años de carrera a sus espaldas. En 2014 publicó su primera novela, The Memory Garden, aunque con anterioridad ya había destacado gracias a su ficción breve: cerca de medio centenar de relatos que han sido recopilados en tres colecciones. Y si su única novela se alzó con un premio Locus, su ficción breve ha conseguido nominaciones a prácticamente todos los galardones del género, e incluso ha ganado alguno de ellos tanto en la categoría de mejor colección como de mejor relato. A pesar de todo esto, creo que hasta el momento tan solo uno de sus cuentos estaba traducido al español: «Pan y bombas», dentro de la antología Paisajes del Apocalipsis (ed. Valdemar).

Viaje al Reino (Journey into the Kingdom) se publicó por primera vez en el número de mayo de 2006 de la revista The Magazine of Fantasy & Science Fiction, y posteriormente ha sido incluido en múltiples antologías, entre las que destacan la mayoría de las selecciones de lo mejor de ese año, The Very Best of Fantasy & Science Fiction (en la que esta revista reunió los relatos más destacados de sus sesenta primeros años de vida) y dos de las colecciones de cuentos de la propia autora. Y como guinda de este envidiable y extenso currículum es de recibo mencionar que, no solo fue nominado a los Nebula, sino que además obtuvo el World Fantasy Award, el premio el Mundial de Fantasía.

Cuentos para Algernon cumple hoy cinco años, y espero que tras leer Viaje al Reino estéis de acuerdo conmigo en que este estupendo relato es una manera magnífica de celebrarlo (aparte de que venga muy al caso habida cuenta de que hoy es Todos los Santos). Por cierto, este cuento no va a estar incluido en la antología anual, aunque, como podéis ver, sí se puede descargar de manera individual. Así que no esperéis un año para leerlo y disfrutadlo ya mismo.

Por último quiero recordar que si este blog ha conseguido alcanzar su quinto cumpleaños es gracias a todos esos autores que tan generosamente han cedido sus relatos para que los comparta con vosotros. Muchas gracias de nuevo a todos y cada uno de ellos. Pero hoy, muchísimas gracias sobre todo a M. Rickert. Thanks a million, Mary!

ACTUALIZACION I: Dado que este cuento no va a estar incluido en la antología anual, si queréis leerlo en vuestro lector electrónico tendréis que descargarlo de manera individual desde aquí. Como siempre lo tenéis disponible en tres formatos: EPUB, FB2 y MOBI. Gracias una vez más a Johan y Jean por su colaboración.

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                    Descargar Viaje al Reino PDF

Viaje al Reino

M. Rickert

El primer cuadro representaba un huevo, el pálido ovoide pintado con suaves pinceladas rosas, azules y violetas para crear la ilusión del blanco. A continuación venían dos manzanas, una pera y un aguacate; y, finalmente, un plato vacío sobre un mantel blanco ante una ventana con cortinas de gasa echadas, y una solitaria mosca instalada en un pliegue de la esquina superior derecha de las mismas. La serie se titulaba «Viaje al Reino».

En una mesita bajo el aguacate había una carpeta de anillas negra con un rectángulo de papel blanco mal cortado pegado en la tapa con cinta adhesiva, y las palabras «Manifiesto del artista» manuscritas en él en pulcras letras cuadradas. Haciendo equilibrios con el plato y la taza de porcelana en una mano, Alex cogió la carpeta y se la llevó a una mesa pequeña situada junto a la pared al fondo del café; una vez allí la abrió, pensando en que para variar podía ser interesante leer algo que no fuese el periódico, aunque a punto estuvo de desechar la idea al ver que la página que tenía ante él estaba manuscrita con la misma pulcritud de la tapa. Sin embargo, el título había despertado su curiosidad.

 

Una vida de imitación

Aunque siempre me gustó pintar con mis lápices de colores y acuarelas, no fui una niña con grandes dotes artísticas. Mis obras consistían en la habitual colección de figuras de palotes y casas con soles amarillos goteando pintura. Sí que fui una coleccionista entusiasta de conchas y cristales marinos, y prefería con creces estar al aire libre, arrojando piedras a las gaviotas (defensores de los derechos de los animales, no me soltéis ningún sermón, por favor: hace ya tiempo que dejé atrás ese entretenimiento) o jugando con amigos imaginarios, a estar sentada tranquilamente en las estancias saturadas de sal de la vivienda del farero, dibujando en la gran mesa de madera de la cocina mientras mi madre, en su vestido negro, amasaba pan y cantaba viejas canciones francesas en los interludios que le dejaban sus distintas obligaciones como farera, centinela de las olas, baliza para los extraviados y patrona de los muertos.

El primer fantasma en acudir a mi madre fue mi propio padre, que había zarpado la víspera en un pequeño bote camino de tierra firme para aprovisionarse de cabos, arroz y demás, y también de bolsas de tierra, que en años anteriores habíamos utilizado para rellenar grietas entre las rocas y plantar semillas; un jardín improvisado y un «aguerrido esfuerzo», en palabras de mi padre, referidas al hecho de que vivíamos sobre un árido pedrusco. [No se vayan todavía, aún hay más…]

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