Finalistas premios Ignotus 2014: «Cuentos para Algernon» vuelve a estar presente por triplicado

Se acaban de dar a conocer los finalistas de los premios Ignotus 2014 (los premios anuales de la Asociación Española de Fantasía, Ciencia Ficción y Terror) y tengo el placer de anunciar que, por segundo año consecutivo, Cuentos para Algernon figura entre los finalistas de la categoría de Mejor Sitio Web. Por si esto fuera poco, Cuentos para Algernon: Año I, que recopila los doce relatos aparecidos en el blog durante sus primeros doce meses de vida, también está nominada en la categoría de Mejor Antología. Y, como guinda del pastel, 26 monos, además del abismo, de Kij Johnson, es uno de los cuentos finalistas en la categoría de Mejor Relato Extranjero.

Tal como comentaban en uno de sus podcasts los VerdHugos (enhorabuena también a vosotros por la nominación), 2013 ha sido posiblemente el año de las antologías y del renacer del formato breve del género. Renacimiento al que sin lugar a dudas han contribuido hechos como la aparición de una editorial especializada tan interesante como Fata Libelli (que cuenta también con dos merecidísimas nominaciones por la antología de Tim Pratt), la publicación del segundo volumen de la serie de antologías Terra Nova (con nada menos que ¡siete! nominaciones, ¡enhorabuena!) y el que alguna editorial de las grandes se haya atrevido a publicar alguna antología de nivel (como La bomba número seis, que también está entre las finalistas de esta categoría). Y creo que muchos estamos de acuerdo en que la feliz consecuencia de todo lo anterior es que la cantidad, calidad y variedad de los relatos extranjeros publicados por aquí durante el 2013 ha sido muy superior a la de años anteriores, por lo que si cualquier año una triple nominación ya la hubiera considerado todo un éxito, este año en concreto la alegría y el honor es todavía mayor.

Si la nominación del año pasado en la categoría de Mejor Sitio Web la interpreté como una muestra de apoyo a un blog que por aquel entonces era poco más que una promesa, me gustaría pensar que la de esta año ya puedo considerarla como un signo de que el proyecto se está consolidando por buen camino y de que bastantes de vosotros seguís pensando que todo esto no es una locura sino algo útil e interesante. Espero ser capaz de mantener el nivel en el futuro y de seguir publicando buena literatura mientras sigáis interesados en lo que os pueda seguir ofreciendo. Y, aunque en ocasiones tengo la sensación de que no son muchos los que leen estos cuentos, utilizaré esta triple nominación para convencerme a mí misma de que se trata de una falsa percepción y de que el esfuerzo realmente merece la pena porque hay quien está disfrutando descubriendo todos estos autores y relatos.

Confío en que estas nuevas nominaciones contribuyan a dar una mayor visibilidad al blog porque sigo pensando que esto puede ayudar a que me encuentre con una recepción más positiva por parte de los autores, algo que creo que nos beneficiará a todos. Porque, como ya he comentado en alguna otra ocasión, lo que veis aquí son los intentos que fructifican, no los que por desgracia se quedan por el camino (que los ha habido, y de cuentos y autores de lo más interesantes). En cualquier caso, mi objetivo es que, dadas las particulares características de este blog (carácter no comercial y no profesional) ya que no van a poder estar todos los que son, al menos sí que sean todos los que están.

Y una vez más (porque nunca serán demasiadas), aprovecho para dar las gracias a todos aquellos autores que, sin recibir ningún tipo de compensación económica, me han permitido traducir y publicar sus relatos aquí. Y ya de paso vayan también mis felicitaciones, ya que estas nominaciones las han ganado en realidad todos ellos con sus maravillosos cuentos. Y muy especialmente quiero felicitar en esta ocasión a Kij Johnson. Ya sé que tras haber ganado un Premio Mundial de Fantasía con 26 monos, además del abismo una nominación a los Ignotus a ella seguramente no le parecerá gran cosa, pero a mí sí que me ha hecho una gran ilusión que figure entre los finalistas en la categoría de relato, aunque considero que ninguno de los otros cuentos hubiera desmerecido en la misma. Así que, por mencionar únicamente a aquellos autores cuyas obras han aparecido a lo largo del 2013 o están incluidas en la antología nominada, thanks a million Ken, Joseph, Tim, Jeffrey, Maureen, Ted, Kij, Rose, Mary, Annette, Aliette, Peter, R.B., Zen and Robert.

Vaya asimismo un agradecimiento muy especial para Johansolo y Jean Mallart, ya que sin su colaboración seguramente no existiría la antología anual. Y a todos los que habéis apoyado el proyecto en estos meses de cualquier manera, aunque, de forma particular en este caso, a todos los que lo habéis votado en cualquiera de las categorías de los Ignotus.

Y ya por último, enhorabuena al resto de finalistas. Y muy especialmente a Aliette, Ken y Tim, que cuentan con diversas nominaciones por sus trabajos publicados fuera de este blog. ¡Que gane el mejor!

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Resultados primera encuesta anual de Cuentos para Algernon

Desde hace tiempo tenía pendiente hacer públicos los resultados de la primera encuesta de Cuentos para Algernon. Así que, una vez que los autores más votados en la misma ya han repetido en el blog y por lo tanto se ha desvelado parcialmente el misterio de quiénes ocuparon los puestos de cabeza, aquí tenéis los resultados, limitados a las cuatro primeras posiciones en cada uno de los apartados:

Relato favorito (106 votos):

1º: Quedarse atrás, de Ken Liu

2º: Otro final del imperio, de Tim Pratt

3º: 26 monos, además del abismo, de Kij Johnson

4º: Un diez con una bandera, de Joseph Paul Haines

Autor del que querías leer más cuentos por aquí (117 votos):

1º: Ken Liu

2º: Tim Pratt

3º: Aliette de Bodard

4º: Peter Watts

Como consecuencia de estos resultados, habéis podido disfrutar de nuevo de Tim Pratt, tanto en formato prosa, con Resultados inesperados, como en verso, con su Romance científico, y de la faceta humorística de Ken Liu, con La llamada de La Compañía de las Tortitas.

Así que, una vez demostrado que en este blog vuestros votos sí que sirven para algo, espero que en la segunda encuesta de Cuentos para Algernon seáis muchos más los que os animéis a participar. Y, aunque mi intención es que este año el plazo para votar sea más amplio, mi consejo es que no dejéis todo el trabajo para el final y vayáis leyendo al menos alguno de los cuentos, que ya sabéis que están siempre disponibles para su descarga de manera individual en todos los formatos.

Y, por último, gracias a todos los que participasteis en esta primera encuesta y sobre todo gracias a Ken Liu y a Tim Pratt por haberme permitido cumplir mi compromiso.

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Un Opera nello Spazio (Una ópera espacial), de Oliver Buckram – Especial Humor II

Oliver Buckram, Doctor en Letras, vive en el área de Boston, donde da clases bajo pseudónimo en una universidad extremadamente prestigiosa. Aunque cuenta con numerosas publicaciones en el campo académico, su primera publicación claramente encuadrada en el ámbito de la ficción vio la luz en 2012. Desde entonces, sus relatos de fantasía y ciencia ficción han continuado apareciendo en diversas antologías y revistas del género, sobre todo en Fantasy & Science Fiction, de la que se ha convertido en un asiduo contribuidor. Y, con la excepción de su último relato publicado hace unos días (The Black Waters of Lethe, también muy recomendable), hasta el momento todos sus cuentos tienen en común el hecho de que son francamente divertidos y bastante estrambóticos.

Un Opera nello Spazio (Una ópera espacial), cuyo título original es Un Opera nello Spazio (A Space Opera), apareció en 2013 en Fantasy & Science Fiction y es exactamente lo que indica su título. A pesar de su brevedad, requirió un gran trabajo de investigación por parte de Oliver, debido a sus escasos conocimientos sobre ópera y al hecho de que no habla italiano. Y, por si no tenéis claro si dedicarle los escasos cinco minutos que vais a invertir en leerla, os diré que, según su propio autor, «se trata de la obra más apasionante sobre el eterno enfrentamiento entre orangutanes y armadillos que vais a poder leer este año 2013». Y por si esta opinión os parece demasiado parcial, añadiré que Ken Liu incluyó este cuento entre sus favoritos de ese año y que, en su laudatorio comentario sobre el mismo, dijo entre otras cosas, «Me gustaría que más historias ligeras y divertidas como esta consiguieran llegar a las listas de nominados», algo que suscribo totalmente.

Y ya por último, y para evitar que la presentación se extienda más que el propio relato, me limitaré a agradecer a Oliver su amabilísima colaboración y su permiso para publicar este cuento dentro de este especial dedicado al humor en el género. Y, por una vez, creo que sí que podemos hacer algo para demostrar nuestro agradecimiento al autor: podemos apoyarle en su cruzada por identificar a todos esos alienígenas que ya se han infiltrado entre nosotros (principalmente en los servicios de correos, con el objeto de controlar nuestras comunicaciones). Así que, observad con atención a vuestro cartero y a los repartidores de las empresas de mensajería. Y, sobre todo, ¡vigilad el cielo!, ¡seguid vigilando el cielo! Thanks a lot, Oliver! We promise we’ll keep watching the skies!

ACTUALIZACION I: Aunque con un cuento tan breve casi ni merece la pena, ya tenéis aquí los formatos descargables para ebook (EPUB, FB2 y MOBI). Y una vez más, muchas gracias a Jean Mallart y Johan por su colaboración.

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Un Opera nello Spazio (Una ópera espacial)

Oliver Buckram

 Acto I

La obertura comienza en re menor, para a continuación pasar a un desenfadado allegro en re mayor.

Los tripulantes van y vienen por la nave espacial a grandes zancadas proclamando su ardor marcial en la larga guerra contra los bárbaros alienígenas. Están convencidos de que el triunfo final será suyo, «Certamente! Certamente!» (¡Seguro! ¡Seguro!), únicamente con que consigan localizar la base alienígena secreta.

Orlando, un orangután, trabaja durante largas horas atendiendo los motores de antimateria (Notte e giorno faticar —Fatigarse noche y día—). Mientras está limpiando las válvulas de admisión, varios tripulantes humanos se burlan de él por su escasa estatura, su enmarañado pelaje y el mono con manchas de grasa. Se marchan riéndose, dejándolo angustiado, y en la famosa aria de la exaltación canta, Non so più cosa son (Ya no sé lo que soy).

Orlando abandona la cubierta de máquinas para ir a disputar un asalto de esgrima con su único amigo, Roberto el robot. Para evitar nuevas burlas, se arrastra hasta el gimnasio por los conductos de ventilación. Aunque Roberto maneja el sable con velocidad inhumana, los largos brazos de Orlando lo convierten en un formidable espadachín. Mientras atacan, fintan y paran, Orlando confiesa su amor por Flora, una oficial científica humana de cabello dorado. Nunca le ha dirigido la palabra porque, se lamenta, ella nunca podría amar a un simio (Come sai, Roberto —Como tú ya sabes, Roberto—). Luego Roberto le da un plátano para consolarlo.

Mientras tanto, Flora llega a la cubierta de máquinas con un misterioso cometido. Cuando Orlando surge de improviso de uno de los conductos de ventilación, intercambian miradas sobresaltadas. Y antes de que ninguno de los dos pueda hablar, suenan las sirenas y las luces empiezan a destellar. Una nave de guerra alienígena se está aproximando.

Mientras el coro arranca con el estribillo de Allarme rosso! (¡Alerta roja!), Flora se dirige a toda prisa hacia el puente seguida por Orlando, y cae el telón.

Acto II

En el puente, Orlando y Flora contemplan por una portilla las brillantes explosiones en el vacío del espacio (Deh vieni alla finestra, —Asómate a la ventana—). El escudo deja de funcionar, el fuego enemigo hace estremecer la nave y la tripulación del puente sale despedida de sus asientos, mientras se lamentan de no contar con cinturones de seguridad.

El capitán exige que el escudo sea reparado de inmediato (Deh, vieni, non tardar —¡Oh, ven, sin tardanza!—), pero Orlando descubre que han sido víctimas de un sabotaje. Los alienígenas capturan la nave terrícola con un rayo remolcador. El capitán intenta fútilmente liberarse, forzando los motores al límite, pero Orlando le advierte, Esploderà! (¡Estallará!).

Desde fuera del escenario llegan ruidos de escaramuzas y de un destacamento de abordaje enemigo que entona una marcha triunfal. Para evitar ser capturados, el capitán inicia la secuencia de autodestrucción en un dueto con el ordenador, Trenta, venti, dieci, cinque. Al enfrentarse a la muerte, Orlando coge la mano de Flora y, en lo que es un momento conmovedor, descubre que ella no rechaza este gesto final. En un lírico andante basado en el tema del primer acto, cantan La ci darem la mano (Allí nos daremos la mano).

Cuando la cuenta atrás llega a cero, la nave no estalla. El capitán grita, La maledizione! (¡Maldita sea!). Guerreros alienígenas, que se asemejan a armadillos, irrumpen en el escenario mientras el coro exclama, «He aquí los espantosos armadillos». Durante la frenética escena del combate cuerpo a cuerpo, el capitán ordena a Orlando que huya.

Mientras los alienígenas capturan a la tripulación y se hacen con el control de la nave, Orlando se arrastra por el sistema de ventilación. Se esconde en la desolada cubierta de máquinas mientras se retoma el tema en re menor de la obertura (Sola, sola in buio loco —A solas, a solas en este lugar oscuro—).

Orlando descubre un mechón de pelo rubio en el panel de control auxiliar y cae en la cuenta de que ha sido Flora quien ha saboteado la nave. Puesto que ella ha traicionado tanto las obligaciones de su cargo como el amor que siente por ella, Orlando se lamenta de su destino y jura matarla. El segundo acto concluye con el aria de la vendetta, una de las más populares del repertorio de los tenores.

Acto III

Llorando en silencio, Orlando se arrastra por los conductos de ventilación en busca de Flora, sin que los alienígenas a bordo de la nave se percaten de su presencia. La encuentra finalmente en la cocina en compañía del malvado rey alienígena. Orlando escucha horrorizado como el rey le dice a Flora que está preparando ossobuco y que ella es el ingrediente principal.

La emoción lo embarga y decide salvarla a pesar de su traición. Orlando le susurra sus intenciones a través de la rejilla de ventilación, pero, para su sorpresa, ella le responde entre dientes, Fuggi! (¡Vete!). Flora le insiste en que se mantenga escondido y la abandone a su suerte.

Mientras, el rey lee en voz alta del libro de recetas entonando siniestramente con su voz de barítono (Per servire l’uomo —Para servir al hombre—), Flora explica sottovoce que tenía órdenes secretas de sabotear la nave para que fuera capturada y conducida hasta la recóndita base enemiga. Una vez allí, la nave transmitirá de manera automática la localización al cuartel general de la flota. Flora dice entre sollozos que debe sacrificarse por el bien común, para que los alienígenas no descubran el plan. Mientras el rey está precalentando el horno y afilando su cimitarra, las tres voces se unen en Presto, presto (Deprisa, deprisa).

Con la intención de al menos demorar la muerte de Flora, Orlando se acerca con gran osadía y sigilo hasta el horno y lo inutiliza. Cuando el rey descubre que el horno se ha enfriado, estalla en cólera contra el stupido forno umano (estúpido horno humano). De pronto, la nave sale del hiperespacio. Acaban de llegar a la base secreta.

Con el grito de júbilo Oh, t’inebria nell’amplesso (Oh, inmensa alegría sin medida), Orlando irrumpe desde su escondite y agarra un cuchillo. En un heroico duelo de cuchillo de mantequilla contra cimitarra, Orlando derrota al rey. Y, tras liberar a Flora y al resto de la tripulación, los terrícolas recuperan triunfalmente el control de la nave.

Con el rey alienígena encerrado en una celda y habiendo establecido la localización de la base secreta, esquivan las naves de guerra que los persiguen y saltan al hiperespacio en medio de una cortina de fuego enemigo. Flora se lanza a los brazos de Orlando y declara, Amo il volto tuo peloso (Amo tu rostro peludo).

El retorno al re mayor y la inocente simplicidad de los últimos compases cierran la ópera, con la alegría reinando por doquier.

Copyright © 2013 Oliver Buckram

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Flores para Daniel Keyes

Como bien sabe Charlie Gordon, el protagonista de Flores para Algernon, la vida está llena de crueles ironías. Y aquí tenemos una muestra más: un día después de comenzar nuestro especial humor, nos enteramos de la triste noticia del fallecimiento de Daniel Keyes, padre de ese Algernon destinatario de todos los cuentos de este blog.

Es posible que Keyes no sea un autor de los considerados fundamentales dentro del género, como puedan serlo otros que por desgracia también han fallecido durante estos últimos meses (por ejemplo, Frederik Pohl o Ian M. Banks), pero tengo claro que, si hay alguno que se merece que este blog en concreto le dedique unas palabras a modo de pequeño homenaje, es él.

Keyes pertenece a ese pequeño grupo de creadores que pasan a la historia gracias a un único trabajo. El resto de su obra (un par de novelas, alrededor de una decena de relatos y un puñado de libros que se encuadran fuera del género) ha quedado totalmente eclipsado por esa pequeña maravilla que es Flores para Algernon.

Flores para Algernon se publicó en forma de relato por primera vez en la revista The Magazine of Fantasy & Science Fiction, en 1959, y ganó el premio Hugo en 1960. La versión novela apareció unos años después y consiguió el Nebula en 1967. Un año más tarde se estrenó Charly, la película basada en esta obra gracias a la cual Cliff Robertson se hizo con el Oscar como mejor actor con su papel de Charlie.

Flores para Algernon es una obra maestra para la que no pasa el tiempo y, tras haberla releído hoy mismo, puedo asegurar que en cada lectura sigue emocionando igual que la primera vez. Una obra clave que con todo merecimiento le ha ganado a Charlie, a Algernon y, por supuesto, a su autor un lugar en la historia de la ciencia ficción y un hueco en el corazón y en la memoria de todos aquellos que la hemos leído.

Y si Charlie nos pedía que pusiéramos flores en la tumba de Algernon, yo os animo a que dejéis vuestras propias flores en la tumba de Daniel Keyes leyendo o releyendo su obra, algo que es sin lugar a dudas el mejor homenaje que le podemos hacer. Y yo, por mi parte, espero poder seguir dejándole durante mucho tiempo mis flores a Algernon en forma de cuentos.

Daniel Keyes (1927-2014), descanse en paz.

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